Un hidroavión para transportar viajeros

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

ALBERTO MARTÍ

El orgullo de la aviación alemana tenía tres pisos y capacidad para 66 pasajeros, aunque en pruebas llegó a llevar 170

30 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El DO-X era el orgullo de la aviación alemana de la época. Había sido construido en Rorschach (Suiza). Tenía doce motores con refrigeración por agua y con grandes radiadores al frente (seis iban en la parte delantera y seis en la posterior), con una potencia cada uno de 600 caballos, ampliables a 625, desarrollando en total 7.400 caballos. La cubierta para pasajeros estaba dispuesta para 66 plazas, aunque en las pruebas llevó 170. El DO-X tenía una envergadura de 48 metros, un largo total de 40, con una altura de 10; superficie total de las alas, 486 metros cuadrados y una profundidad de 9,5 metros. La capacidad de combustible era de 24.600 litros de gasolina y 2.000 de aceite y su velocidad máxima alcanzaba los 220 kilómetros por hora, con 170 de velocidad de crucero y una autonomía de 12 horas de vuelo comercial. Tenía, asimismo, tres pisos, yendo en el superior los tripulantes, cuarto de mando y timones; en el piso intermedio estaba el alojamiento del pasaje con los servicios de cocina, salón de estar, etcétera, y en el inferior las bodegas de carga. Retrasos por la niebla El DO-X salió en su viaje inaugural el día 9 de noviembre de Alterbein (Ámsterdam), al mando del comandante Christiansen. Se dirigió al puerto inglés de Calshot, donde efectuó varias pruebas, una de ellas teniendo como invitado al príncipe de Gales. El día 14 salió para Burdeos, pero, debido a la niebla, tuvo que amarar en La Rochelle (Francia), continuando después viaje hacia el puerto de destino. Mientras el DO-X no llegaba, La Voz y demás periódicos coruñeses informaban en sus páginas de las características de este monstruo del aire . Hubo bandos de la Alcaldía y de la Comandancia de Marina; los hoteles se llenaron de visitantes, ávidos de contemplar el amaraje del aparato en la bahía coruñesa. El día 20, el DO-X salió de Burdeos con la intención de realizar el viaje directo hacía la capital coruñesa. Sin embargo, otra vez a causa de la niebla, el gigante del aire tuvo que realizar una escala forzosa en Santander, donde tuvo que esperar hasta el domingo día 23. La Voz anunció que la llegada era inminente; la ciudad se engalanó, las autoridades se congregaron en el espigón del Real Club Náutico, frente al cual iba a amerizar el aparato; muchos curiosos acamparon en lo alto del monte de Santa Margarita y algunos en el de San Pedro. Y al final, a la una de la tarde del día 24, el pájaro marino apareció entre el faro de Hércules y el Cabo Prioriño embocando hacía la bahía herculina. Tras dar una vuelta completa por la ciudad, el aparato enfiló hacia la zona de amaraje, posándose frente al castillo de San Antón y parándose junto a la boya de amarre, frente al Náutico. En tierra, la banda de música de las Escuelas Labaca interpretó el himno alemán y seguidamente el español.