El pulso de la ciudad La Asociación de Empresarias contrata para pintar la fachada a unos jóvenes que antes se la estropeaban, y ahora a la presidenta no le gusta el color
22 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La fachada de la sede de la Asociación de Empresarias llama la atención. Unas siluetas de mujeres trabajando, una con casco u otra con maletín, pintadas sobre la pared del bajo no dejan indiferente a los que pasan por la calle Pérez Ardá. «Decidimos traer a los enemigos hacia nosotros. Antes los grafiteros nos estropeaban la pared, así que hablamos con ellos y les propusimos hacer este trabajo», comenta la presidenta del colectivo, Isabel Pacheco Lizcano . De un día para otro, los jóvenes David e Israel completaron la nueva imagen exterior del inmueble. Lo que sucede ahora es que la responsable de la asociación no quedó demasiado satisfecha. «Lo remataron con unos colores muy chillones, como verde o naranja fosforito», explica Pacheco, que se reunió con los grafiteros-amigos para proponerles que rebajen la intensidad del color. «Que pongan un tono más neutro», precisa la presidenta. Si no puedes con los grafiteros, únete a ellos. «Igual de bien, pero más tranquilo que estaba en mi tierra. Argentina es mi país y A Coruña mi ciudad», resume Horacio Carretero , que hace cinco años que trabaja aquí. Tiene una peluquería en la calle Andrés Gaos 34 y se ha granjeado el cariño de la gente de la zona. La próxima semana abrirá su segundo establecimiento en Paseo de los Puentes 9. «Somos una familia de peluqueros y queremos hacer lo que hacíamos en Buenos Aires, manejarnos con dos o tres negocios», comenta con un acento inconfundible. Ahí tienen a este profesional que empezó a trabajar a los 14 años y que en sus cuatro décadas de carrera consiguió 41 premios y trofeos en distintos países gracias a cortar, peinar y teñir. Una larga trayectoria en la que hay una anécdota que ya forma parte de la historia. La última foto que le hicieron a Cristina Onassis antes de morir se la hizo Horacio. Había acudido a su peluquería bonaerense aconsejada por una amiga que ya era clienta. «Fue una conmoción verla entrar y recuerdo perfectamente que se me ocurrió lo de la foto», destaca. Dos días después falleció y el bueno de Horacio entró a formar parte de la historia. Como antesala de las sardinas y más sardinas de hoy. Ahí tienen a las Meigas del San Juan, que ayer recorrieron la ciudad con su alegría. Por cierto, La Meiga Mayor, Estefanía Filloy estuvo ayer en Radio Voz y comentó que «la experiencia está siendo maravillosa». Ayer fue día de adioses. Los pequeños no volverán al cole hasta septiembre. En el colegio de infantil y primaria Zalaeta despidieron el curso con una fiesta de la bicicleta a la que acudieron dos policías con el coche patrulla. Como se pueden imaginar, los chavales se pusieron como locos con los agentes. «Entraban por un lado del coche, salían por el otro y volvían a entrar», comentan los responsables del centro educativo.