PSOE y Terra Galega firmaron de madrugada el pacto de gobierno Pose deja el puesto que ocupó 12 años y critica un acuerdo «para cambiar un alcalde por outro»
16 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?Agora veremos se se parte a herencia ou non», decía ayer a lo gallego un paisano a la entrada del atestado centro cívico de Arteixo. Hasta dos carteles había preparados por si la corporación elegía alcalde o si, tal y como ocurrió finalmente, se inclinaba hacia la izquierda y lucía el de alcaldesa. Pilar Souto, la primera mujer que gobernará el municipio, recogió el bastón de mando de manos de la secretaria -ninguno de los miembros de la mesa de edad, concejales de TEGA y BNG, se decidió a dárselo- y aceptó el cargo para el que la respaldaron sus cinco concejales socialistas, los cinco de Terra Galega (cuatro de ellos escindidos del PP) y los tres nacionalistas, quienes, sin embargo, anunciaron que se quedarán en la oposición. Al menos por ahora. Souto inició su mandato llamando al interventor y la tesorera, que dieron cuenta de las cuentas municipales, y después cedió la palabra a los portavoces de los grupos. Silvia Seixas agradeció a quienes hicieron posible «que houbera un cambio, non tanto como nos gustaría ao BNG, para que neste concello se borrara a forma de facer política dos últimos anos». Márquez, de TEGA, expresó su deseo de que «todos traballemos xuntos para que Arteixo sega progresando; por a nosa parte -dijo- non vai quedar» y la recién nombrada regidora sufrió un lapsus y casi dejó sin uso de la palabra al popular Manuel Pose. «Está ben xuntarse para un cambio, pero borrarnos do mapa así...», dijo casi irónico el alcalde saliente antes de ofrecer la «leal oposición» de sus ocho concejales como lista más votada. Un adiós con el corazón sonó entre el público, que parecía hasta estratégicamente instalado: la bancada derecha apenas aplaudió, al contrario que la izquierda. Souto cerró el acto oficial anunciando su intención de comandar un gobierno de progreso «que nos faga estar orgullosos do noso concello» y tendió la mano a todos los grupos, «tamén ao PP». «Temos un programa que intentaremos agrupalo dalgunha forma», dijo en en alusión al acuerdo de gobierno alcanzado, casi in extremis, y que de madrugada había dejado el tripartito en bipartito al levantarse de la mesa de negociación el BNG. El grupo de Xosé Márquez, para quien el BNG «pedía para sete concelleiros, non para tres», ostentará la primera, tercera, quinta y séptima tenencia de alcaldía con Obras y Servicios, Cultura y Fiestas, Educación, Xuventude, Muller, Personal e Emprego y Medio Ambiente. El PSOE se queda con las segunda, cuarta y sexta tenencia de alcaldía y Urbanismo, Hacienda, Seguridade, Cooperación Cidadán, Deportes, Sanidade e Servicios Sociais. Ya sin público y momentos después de recibir un abrazo de la portavoz nacionalista, Souto valoró que «empieza una nueva etapa» y dejó la puerta abierta al BNG «para que en cualquier momento podamos trabajar juntos». «Non hai nada irreconciliable, en catro anos poden pasar moitas cousas», opinó Seixas antes de criticar un pacto de gobierno «collido polos pelos e que se limitou a repartir áreas, non a acordos programáticos». Pose, del que Seixas -también en un lapsus- se despidió llamándole alcalde, coincidió en las críticas: «Se foi difícil negociar, veremos gobernar; aquí do que se trataba era de cambiar un alcalde, por outro».