El Canalejo confía en contar este año con la vacuna del papiloma

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El virus de transmisión sexual causa cáncer de útero y se relaciona con el de garganta Medicina Preventiva apoyará las campañas para inmunizar a la población

02 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El servicio de Medicina Preventiva del Complejo Hospitalario Juan Canalejo confía en contar antes de fin de año con la vacuna del virus del papiloma humano, causante del cáncer de cuello de útero y relacionado con la creciente aparición de cánceres de garganta por la práctica del sexo oral. Así lo confirmó Vicente Domínguez, responsable de la especialidad y presidente del comité organizador del congreso internacional sobre salud pública clausurado ayer en Palexco. A juicio del especialista, la «lógica» apunta a que el Ministerio de Sanidad dará en breve el visto bueno a la comercialización de la nueva vacuna -la primera capaz de evitar un cáncer-, puesto que prácticamente la totalidad de Europa lo ha hecho ya e incluso se celebró recientemente una cumbre en la Unesco instando al impulso de esta nueva terapia preventiva. «Existen trabas administrativas -explicó- incomprensibles desde el punto de vista sanitario», ya que las dos fórmulas vacunales desarrolladas han demostrado su eficacia y se le atribuye, en los estudios realizados, capacidad para evitar el 75% de los casos de cáncer de cuello uterino. Domínguez indicó además que, una vez que el gobierno central dé luz verde, Galicia se ha posicionado entre las comunidades autónomas más interesadas en poner en marcha programas de vacunación cuanto antes. «Nosotros -dice el jefe de Medicina Preventiva del Canalejo- lo apoyaremos con uñas y dientes». En este punto, la Sociedad Española de Medicina Preventiva, que el propio Vicente Domínguez presidió hasta hace unas semanas, firmó un consenso junto con otras entidades científicas apoyando los planes para prevenir una enfermedad que no sólo afecta cada año a 35.000 mujeres europeas, sino que mata a prácticamente la mitad, ya que se trata de una patología oncológica agresiva y cuya detección se produce de forma tardía por la ausencia de síntomas en los estadíos iniciales. «Hay que decir -apunta el doctor- que un gran porcentaje de mujeres, se calcula que hasta el 70%, sufre infección por el virus, pero para la inmensa mayoría no tiene repercusión alguna». La aprobación de la vacuna, cuyo coste se sitúa en torno a los 400 euros, deberá acompañarse del consenso técnico y la decisión administrativa sobre a qué sector de la población se le aplica. Los estudiosos recomiendan inmunizar a las niñas antes de sus primeras relaciones sexuales y en otros países se ha establecido el período de 9 a 12 años como el primero en vacunarse, junto a un segundo grupo de mujeres de 26 años. «Se establecen dos franjas porque ya existe la advertencia de que si no se cubre al 70% de la población del grupo de edad al que va dirigido, habrá que vacunar también a los niños adolescentes para evitar la propagación cruzada», explica. No sólo el cáncer -se comienza a percibir un incremento del de garganta vinculado a la práctica del sexo oral- sino otras enfermedades de transmisión sexual, como condilomas o verrugas, se podrían evitar con la vacuna. «Es verdad -concluye Domínguez- que España es de los países de Europa con la incidencia más baja, pero está aumentando de forma exponencial entre mujeres jóvenes, de entre 15 y 44 años», de ahí la importancia que, para los expertos, tiene incorporar la vacunación cuanto antes.