Acaba de terminar un periplo de 7 meses y dos semanas. Estuvo en China, Vietnam, Camboya, Malaisia, Singapur, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos
26 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Trabajó en un centro comercial de A Coruña once años. Lo dejó para ir a Londres, donde fue camarero durante tres años en una escuela de negocios. Allí pulió su inglés y ahorró dinero con la intención de hacer realidad su sueño: viajar por el mundo. -Me compré un Round the world ticket : son cinco billetes de avión, dos desde Australia y Nueva Zelanda, y el resto abiertos. De Londres salí hacia Hong Kong, y de ahí a China, donde conviven dos generaciones: los mayores que comen en la calle y los jóvenes que van en coches japoneses, usan móvil y compran ropa en grandes almacenes. Estuve en varios pueblos: en Song Pan subí a caballo a la cumbre nevada de una montaña de 5.000 metros. A los 28 días, me fui... -¿A? -Vietnam, donde pasé 20 días. En el último pueblo chino antes de la frontera, la gente se me echaba encima en la calle, se ve que no va mucho guiri por allí. Vietnam es muy barato, y muy bonito: recomiendo Halong Bay, que es patrimonio de la humanidad: son un montón de islas con unas cuevas impresionantes. -¿Cuál fue la siguiente parada? -Camboya. Es muy pobre. Tiene un templo increíble en el medio de la selva. Por una carretera de barro, a 30 kilómetros por hora, fui en autocar a Tailandia. ¡34 horas de viaje! Estuve cuatro días montando en elefante. De ahí volé a Malaisia. Después pasé por Singapur, y salté a Australia: estuve un mes trabajando de ilegal en un restaurante de un gallego, y dos viendo el país. Pasé a Nueva Zelanda, y de ahí a Hawái. Volé a San Francisco, estuve en Hollywood, fui en bus a Las Vegas y al Gran Cañón, y acabé en Nueva York. -¿Conclusiones? -Una paradoja: cuanto más pobre es el país, más felices son los niños. En Camboya le di un boli a un crío y se volvió loco, no paraba de dibujar. -¿Próxima parada? -Londres. Me voy a trabajar a un Zara. Tengo que ahorrar para el siguiente viaje: el Transiberiano, de Rusia a China. Los españoles tenemos que perder el miedo a viajar. Se ven muy pocos por ahí fuera. Nos echan para atrás el idioma y lo desconocido. Asia es muy barata: nunca he pagado más de 5 euros por una habitación, y limpia, eh. En todo el viaje me he gastado 9.600 euros, contando los seguros y las compras, que fueron muchas: desde China mandé un montón de objetos en barco y llegaron a A Coruña tres meses después.