La Fundación Wenceslao Fernández Flórez pide a las administraciones mayor implicación La propuesta de trazado del AVE es la última agresión que afecta al «bosque animado»
24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.La poesía volvió ayer, en un acto impulsado por la Fundación Wenceslao Fernández Flórez, a la fraga de Cecebre en lo que pretendía ser, a la vez, una exaltación de la primavera, un acto lírico y un modo más de reivindicar el papel histórico y cultural de este espacio, que podría desaparecer si el Ministerio de Fomento no da marcha atrás al trazado del tren de alta velocidad en el tramo A Coruña-Betanzos. En estos momentos y tras más de 10.000 alegaciones presentadas contra este proyecto, desde el gobierno local se cree que esta frontal oposición vecinal puede paralizar lo que sería, según se constata en los planos, el toque de gracia para este espacio, además de conllevar otros importantes daños colaterales tanto para el municipio de Cambre como para el de Bergondo. En este momento, el Ayuntamiento de Cambre vuelve a incidir en que desde la Diputación Provincial se debería hacer un esfuerzo para adquirir este espacio verde, que está en manos privadas y rescatarlo para uso público, como ya hizo en su día con la adquisición de la casa del escritor de El bosque animado. Villa Florentina, como la bautizó el escritor en homenaje a su madre, se ha convertido en la sede de la Fundación que lleva su nombre. Sin embargo, el director de la entidad, Antonio Montero, admite que aunque parece que los actuales propietarios no tienen voluntad de deshacerse de la fraga se podría intentar adquirirla mediante una permuta urbanística. En este sentido, considera que es necesario una mayor implicación de administraciones como la Diputación, la Consellería de Medio Ambiente o Patrimonio para que no desaparezca un espacio de especial relevancia no sólo para Cambre, sino lo que es un referente intelectual de numerosas generaciones. Montero se lamenta de que «a fraga foi achicada por todas as partes» y considera importantes, con actos como el de ayer, «reivindicala porque o que se pretende facer e o impacto que tería o AVE conlevaría a súa desaparición». Tras la casa del escritor existen todavía 8.000 metros de bosque, pero según Montero se ha perdido toda una carballeira situada en las inmediaciones, que dejó paso a varias viviendas unifamiliares. «As casas acabaron con carballos centenarios, que foron talados coa permisividade de todo o mundo. O sistema non funciona e é unha amenaza continua», matiza y explica que desde entidades como la Fundación que preside sólo pueden poner en valor ese espacio, pero no cuentan con la suficiente fuerza para paralizar su degradación. «Iso é o que ten valor cultural, pero na sociedade non se valora», se queja. En la casa en la que vivió el escritor que imaginó a Fendetestas en el bosque de San Salvador de Cecebre existe documentación gráfica que permite constatar el importante retroceso que ha experimentado este área verde en las últimas décadas. Un área que también fue ensalzada por Eduardo Pondal en el poema Teño unhas doces suidades y fue recogida en sus obras por el pintor coruñés Seijo Rubio.