Carreteras con medidas de carretas

B. Abelairas Á. Castiñeira A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | Infraestructuras Algunos de los vecinos de la comarca deben transitar a diario por zonas sin arcenes, otros tienen la entrada de su casa a unos centímetros de la carretera

24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?n la comarca hay muchos felpudos que están pisando la línea blanca que marca el límite de la carretera. Este es el caso de Rosa Pedreira, una mujer de 73 años cuya casa tiene una esquina que ya se han llevado por delante varios coches en los últimos años. Esta vecina de Abegondo asegura que en su aldea se le tiene miedo a los coches, porque pasan prácticamente rozando las cortinas de las casas. «Pola noite vamos con medo, pero non se pode facer outra cousa porque a estrada está metida nas casas», cuenta. Rosa recuerda la última vez que un camión se empotró en la casa de sus padres. «Esta esquina xa a tiraron moitas veces e da última inda non pagaron», cuenta. Lleva viviendo toda la vida en su Vilacoba natal, primero en la casa de sus padres, cuya esquina fuerza una pronunciada curva en el vial, y después de casarse, se mudó a otra cercana con los mismos problemas. «Teño que andar dunha para outra pola carretera», cuenta encima de la línea blanca. Atropellos A unos kilómetros, en el término municipal de Cesuras, existe una travesía en la que por algunos tramos de arcén no cabe un carrito de bebé, y mucho menos una silla de ruedas -que mide un mínimo de 60 centímetros de ancho-. Algo que para los vecinos puede ser incluso más peligroso que un arcén escaso. «Cuando tienes que andar pisando a ratos la carretera es peor, sobre todo en el caso de las personas mayores o los niños, que se pueden despistar, y aquí los coches van mucho más rápido que en la ciudad», explica una madre de dos pequeños que reside en las inmediaciones. En una zona de este tramo entre casas, hay varias viviendas que tienen las puertas de entrada a escasos centímetros del asfalto. Resulta imposible salir de ellas sin dar el primer paso ya en medio de la carretera. Una vecina apunta que los atropellos en la zona rural suelen ser mortales. Pero eso sí, en las aldeas consideran que «las aceras no son necesarias, sino casi un lujo», detalla la mujer, después pasa a enumerar una larga lista de percances de tráfico que han sufrido los residentes en la zona. Los vecinos de Betanzos también tienen claro que en los alrededores de la ciudad hay curvas imposibles para peatones y para muchos conductores que han tenido serios incidentes. Este es el caso de la de O Louriño, cerca de Roibeira. «Es una curva peligrosísima sobre un puente y en una carretera para carretas, no para los coches de hoy en día», critica un betanceiro. Cinco mil vehículos al día Ese tramo se encuentra en la, AC-840, una carretera que, según los datos de la Xunta, registra el paso de cerca de cinco mil coches a diario. En ella se mezclan las zonas amplias con travesías en las que la anchura se reduce al mínimo, como en Santa Cruz de Mondoi, en Oza, donde cada día los vecinos se la juegan al cruzar la calzada. Además, muy próximo está un acceso a la autovía A-6, lo que aumenta considerablemente el paso de vehículos. Otra carretera que tiene varios puntos demasiado estrechos es la N-651, a su paso por Betanzos. Sin embargo son muchos los camiones de grandes dimensiones que la transitan a diario. En la calle Saavedra Meneses hay una curva en la que los peatones apenas disponen de acera para pasar, y encima es frecuente que los tráileres la invadan con las ruedas traseras cuando giran. Unos metros más abajo, siguiendo la pronunciada pendiente que tiene la calzada en ese lugar, en el puente sobre el Mandeo, no es raro ver el tráfico detenido a la espera de que pase un camión, que normalmente necesitará todo el ancho de la vía para poder maniobrar. En las inmediaciones se encuentra otro punto delicado para los viandantes, en la carretera AC-0906 que da acceso al cementerio betanceiro, que carece de aceras a pesar de estar muy transitada.