El acusado alegó que golpeó a la víctima «sin querer», por un tropiezo El fiscal pide para el procesado una condena de un año y medio de prisión por un delito de lesiones
07 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El juicio contra un hombre acusado de romperle en la cara un vaso a otro se celebró ayer en la sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña. El procesado tuvo que responder por un delito de lesiones por el que el fiscal pide para él una pena de un año y seis meses de prisión, así como una indemnización a la víctima de 7.150 euros por los días de incapacidad y 2.000 por los daños morales. Los hechos se remontan al 11 de julio del 2003 y sucedieron en un restaurante de la ronda de Nelle. Poco después de la medianoche, un cliente del referido establecimiento comenzó a gastar bromas de mal gusto al acusado, «en plan provocativo y sin conocerle». Al menos se burló del imputado en tres ocasiones. «Fue un trato vejatorio», según se recoge en el escrito del fiscal. El acusado, que se defendió a sí mismo al ser abogado de profesión, manifestó no saber los motivos que empujaban a la víctima a comportarse de esa manera. Cree el fiscal que éste le golpeó fuertemente en la espalda a modo de saludo, se mofaba de la corbata que llevaba y le llegó a quitar las gafas y a dejárselas sobre la barra del establecimiento. Trato vejatorio Fue entonces cuando el acusado, sin antecedentes penales, «harto y cansado del trato vejatorio y con una disminución sensible del control de sus impulsos», propinó un puñetazo con la mano izquierda en el rostro del hombre que lo estaba maltratando verbalmente. Ese cree la acusación, que no el acusado. Según éste, cuando la víctima salió del baño se puso nervioso, tropezó con el impulso golpeó «sin querer» el rostro del hombre que lo molestaba. Lo malo es que el golpe se lo dio con un vaso en la mano, por lo que se hizo añicos en la cara de la víctima causándole varias e importantes heridas. Como consecuencia de ese puñetazo, la víctima tuvo que ser trasladado a un centro sanitario, donde se le diagnóstico, según aparece en el escrito de acusación, «heridas complejas en la cara». Así, sufría una herida de 4 centímetros de longitud transversa, situada en el límite inferior del labio. Presentaba también un corte de un centímetro en el labio superior, una herida en el cuello de 1,6 centímetros. Por todo ello, la víctima tuvo que ser sometida, bajo anestesia general, a cirugía reparadora y sutura, con medicación analgésica y antibiótica, habiendo sufrido la pérdida de un diente y fractura en otros dos, que exigieron su reconstrucción por un importe de 895 euros. Para su curación, la víctima del puñetazo precisó 119 días, durante los cuales no pudo realizar sus actividades profesionales. En el juicio se supo que durante ese tiempo la víctima tuvo dos peleas con distintas personas.