Monte Alto tendrá una «sabrosa» comparsa disfrazada de marisco

Fernando Molezún A CORUÑA

A CORUÑA

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En la asociación Airiños da Torre ultiman sus disfraces hechos de conchas de moluscos Los socios acudirán al desfile del sábado ataviados con camisón y con una cama

14 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?Primero hay que pedir el material en los bares, que no es fácil, que un kilo de marisco no te llega para nada». Quién así habla es Pilar Aradas, de la asociación cultural Airiños da Torre, y no es que tenga un apetito insaciable por las golosinas del mar, sino que está elaborando, con el resto de socias, los disfraces para este carnaval. Y este año toca ir de mariscos. El carnaval se vive de un modo muy intenso en la zona de Monte Alto, calle de la Torre y plaza de España. Y hay que estar a la altura de las circunstancias. Por eso, desde esta asociación llevan tiempo preparando sus disfraces y dedican cualquier momento del que disponen a su elaboración, para que todo esté a punto para los días grandes: el domingo y el martes. En Airiños da Torre disponen de un modelo para cada ocasión: «Tenemos dos disfraces diferentes. Uno más serio, para el desfile del domingo, al que hemos llamado Vamos a la cama. Ahí llevaremos nuestros camisones bordados, los gorros de dormir, zapatillas y un candelabro. Incluso vamos a llevar una cama en la que irán metidos unos niños. Para el martes, para la fiesta choqueira, hemos tenido una idea más de charanga: vamos de mariscos», cuenta Aradas. Así, el sábado visitarán, con sus peculiares vestidos de noche, Los Rosales y el museo Militar. Con el mismo atuendo desfilarán el domingo en la cabalgata y el martes la calle de la Torre, con el Memorial César Sanjosé, parecerá una marisquería. Alta costura Llevan semanas recaudando por todos los locales de hostelería de Monte Alto las conchas y cáscaras de diferentes moluscos y crustáceos para confeccionar sus disfraces. «Zamburiñas, vieiras, ostras, navajas, centollos... En los bares nos guardan material de todo tipo. Incluso las conchas de los berberechos, que van para los vestidos de los más pequeños», explica Aradas. Imposible darle mayor realismo a un disfraz: ir de ostra con un traje confeccionado a base de ostras. No sólo el diseño, la idea, tiene su mérito. La elaboración de estos trajes es complicada y requiere muchas horas de trabajo de aguja e hilo y algo más: «Con un taladro hacemos un agujero a las conchas y las vamos uniendo con tanza, una a una, hasta formar un vestido». Una labor en la que están trabajando veinte personas de la asociación. Está por ver si el olor a marisco acompañará a estos sabrosos disfraces; aunque perfumados o no, seguro que consiguen su objetivo: llamar la atención.