Vecinos denuncian a un «after hours» de Bugallal Marchesi

Fernando Molezún A CORUÑA

A CORUÑA

PATRICIA GAGO

El ruido y las amenazas de varios clientes motivan sus quejas El encargado del local dice que al terminar la jornada limpia la calle en profundidad

03 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?n after hours situado en la calle Bugallal Marchesi ha suscitado las protestas de los vecinos de la zona, que han llegado incluso a presentar una denuncia ante la Policía, y han puesto en conocimiento de la subdelegación del Gobierno su situación. El local en cuestión -de nombre Djocker- tiene un horario de apertura que va de las 9 de la mañana hasta las 15 horas, sábados y domingos; por lo que choca, según los afectados, con el discurrir habitual de la vida de un barrio al que califican de «familiar». Desde la asociación de vecinos de Monelos y Fuente de las Pajaritas aseguran que en ocasiones se encuentran a «parejas practicando el sexo en las aceras», que la música del local se escucha fuera del mismo, la calle amanece llena de vasos rotos y orina e, incluso, que cuando algún vecino se ha acercado a llamar la atención a alguno de los clientes estos le han increpado. El encargado del local denunciado, Luis Oscar Hermida Vilas, admite y entiende la incomodidad que puede suponer para los vecinos la presencia de algunos clientes en la zona, por la mañana: «Este bar es lo que es, y la gente a menudo va con una copa de más». Pero en su descargo asegura que al terminar la jornada limpia la calle en profundidad: «Yo soy de este barrio de toda la vida, conozco a muchos vecinos, y cuando cierro barro hasta las aceras para que no quede ningún resto». Los denunciantes llaman la atención también sobre los automóviles mal aparcados en la puerta del establecimiento, que imposibilitan el tránsito y ponen en duda que los permisos de apertura del establecimiento estén en regla, aunque dado su horario pudiera ser que le bastase con uno para cafetería que el encargado afirma tener. Antecedentes No es la primera vez que los vecinos alzan sus protestas contra el local de Djocker. El pasado mes de noviembre llegaron a manifestarse un grupo de ellos a la puerta del local. «No me parece bien que actúen así antes de hablar conmigo. Si me piden que baje un poco la música, la bajo y ya está», manifestó Hermida Vilas, quien afirma ser el primer interesado en que no haya problemas en su local y que esto se solucione.