?in ni tan siquiera subirse al estrado del auditorio de la Fundación Caixa Galicia, Enrique Cornide Ferrant presentó ayer su último libro, Manuel Azaña. Un político del siglo XX . No fue necesario que tomase la palabra, lo hicieron por él quienes le acompañaron y, en especial su hijo, que glosó la figura del que fuera presidente de la República al no poder hacerlo el autor de la biografía «por imperativos de la naturaleza». Antes, Fernández-Albalat, vicepresidente de Caixa Galicia, se refirió a la obra escrita por Cornide, quien, a los 91 años, publica «un magnífico trabajo sobre Azaña que aporta una nueva y acertada visión -consideró- no sólo sobre el personaje, sino sobre la época en la que vivió». Carlos Echeverría, presidente del Ateneo Republicano, se detuvo más en un libro que «no es excesivamente prolijo, no es excesivamente largo, y tiene el don de lo bueno y breve». Destacó en especial la «perspectiva pedagógica» aportada por Cornide, que, en 166 páginas, «ofrece un prodigio de síntexis de la década de los años 30 al margen de cualquier visión apasionada». «Este libro pretende y quiere la ejemplaridad», dijo el representante de Arga, quien recordó la oportunidad en el tiempo de su publicación no sólo porque su lectura «aporta una idea cabal del político y su época», sino también porque «quienes busquen explicaciones a la Guerra Civil, encontrarán las claves; se asombrarán al ver -concluyó- de que el clima crispado de aquella época está resurgiendo hoy». El hijo de Cornide, también Enrique, dio expresivas gracias no sólo a la Fundación Caixa Galicia por editar el segundo libro de su padre, sino a quienes ayer tarde le rodeaban en el patio de butacas. Ofreció Cornide Rodríguez en representación del autor un resumen de la biografía de un hombre de acentuada hipersensibilidad y marcado pesimismo, que destacó no solamente en el terreno de la política, sino también en la literatura. Muchos de sus rasgos y enseñanzas, a juicio del escritor, continúan vigentes hoy.