Reportaje | Nuevo centro para los sin techo El Patronato del Padre Rubinos abre un confortable salón con televisión e Internet para que nadie duerma en la calle
25 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?na nueva iniciativa de la Institución Benéfico Social Padre Rubinos, en Labañou, pretende que no quede nadie durmiendo a la intemperie en las calles de la ciudad. Se trata de Calor y Café, un descriptivo nombre para un centro -un salón, realmente- que cuenta con capacidad para treinta personas repartidas entre 18 sillones de piel reclinables y 12 en sofás de tres plazas. Una confortable y cálida estancia donde todo aquel que no tenga dónde pasar la noche pueda, entre las 23 y las 8 horas, relajarse, abrigarse, ver la tele -cuenta hasta con un reproductor de DVD-, disfrutar de la nutrida biblioteca del centro o leer la prensa del día, además de servirse café o infusiones acompañados por diferentes vituallas. «Queremos dar el calor humano y material del que priva la soledad de la calle, sin más norma que la de respetar al compañero», cuenta Mar García, administradora de la institución. Por eso, los horarios de entrada y salida son completamente libres. El centro está atendido por voluntarios y por dos hijas de la caridad, Sor Francisca y Sor Antonia. Esta última insiste en el ambiente cálido, casi familiar, que se crea por las noches al calor del café: «Están en una situación difícil, son rechazados en todos lados y aquí les hacemos sentir cómodos. Son como hijos para nosotras». También cuentan con una segunda sala -«la de no fumadores», explica Sor Antonia- en la que hay cuatro ordenadores conectados a Internet: «Los inmigrantes lo utilizan para chatear con sus familias». Lleva unas dos semanas en funcionamiento y la demanda es ya más que respetable. De hecho están pensando en crear un centro diurno. «Casi llegamos a la veintena, y eso que todavía no se ha iniciado la campaña de información a través de los agentes municipales», cuenta la administradora. A este ritmo, corre el riesgo de quedarse pequeño: «En ese caso, Dios dirá -dice Sor Antonia-. Hasta ahora lo ha hecho. Además, hay más gente buena que mala y responde muy bien cuando se le pide para los necesitados». La religiosa se muestra confiada, aunque hace un llamamiento: «Necesitamos más voluntarios. Toda ayuda es bienvenida».