Un fuego provocado arrasa una paleadora en San Pedro de Nos

Emiliano Mouzo A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

Unos desconocidos abrieron el depósito e incendiaron la máquina Los vecinos controlaron las llamas con mangueras para que no llegasen a sus casas

22 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Un incendio intencionado destruyó, en la madrugada de ayer, una retroexcavadora que se encontraba aparcada en el arcén de la calle Salvador Allende, en San Pedro de Nos. Los hechos, según cuenta la propietaria de la vivienda que está situada enfrente a la máquina, se produjeron alrededor de las dos de la madrugada. A esa hora toda su familia se encontraba en cama y escucharon una fuerte explosión. La mujer creyó que había caído algo en la habitación de su hija, a la cual le preguntó. Sin embargo, ésta le contestó que en su cuarto no había sucedido nada. Otras cuatro o cinco fuertes explosiones se produjeron de forma consecutiva. La mujer miró por la ventana y ya vio que la paleadora estaba en llamas. Avisó a su marido y a los demás vecinos, al mismo tiempo que llamaba a la Policía Local de Oleiros y a los bomberos del parque de Arteixo. Antes de la llegada de los equipos de seguridad, los vecinos intentaron sofocar las llamas con mangueras de riego: «Pero el fuego era mucho, y el agua que salía de las mangueras no lograba apagarlo». Ante su impotencia para sofocar las llamas, los trabajos se dirigieron a controlar el incendio, «para evitar que alcanzase nuestras casas». Aun así, el incendio alcanzó el cierre de una de las viviendas, causándole importantes daños. El propietario de la retroexcavadora, José Antonio Torres, indicó ayer que la máquina estaba aparcada en esa zona, «porque estoy trabajando en la canalización del gas natural». Mostró su indignación por lo ocurrido: «Me considero una persona normal, que realizo mi trabajo sin molestar a nadie. Creo que no tengo enemigos, y, en cambio, algunos desalmados me arruinaron la vida». Dice que la excavadora era su útil de trabajo, «con el que me ganaba el sustento para mí y mi familia, y ahora me quedé sin nada». De hecho, la máquina le costó unos 70.000 euros y aún le quedan «18.000 por pagar». No sabe lo que va a hacer, pero espera que las investigaciones sirvan para encontrar a esa gente, «para que paguen por ello, y expliquen por qué me hicieron esto».