La cabalgata de Santa Claus inundó de gente las calles de la ciudad Tampoco faltaron los grupos de «majorettes», las bandas de música y numerosos bailarines
23 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Pese a la baja temperatura de ayer por la tarde, centenares de niños, acompañados por padres, abuelos o, simplemente adultos, los que no quisieron perderse la cabalgata de Papá Noel, que recorrió las principales calles de la ciudad, entre el centro comercial de Los Rosales y la plaza de María Pita. Pasadas las seis de la tarde, todas las miradas se centraron en el hombre gordito de traje rojo y barba blanca, que se sentó en una de las siete carrozas que formaron la comitiva festiva, y que comenzó a tirar una auténtica lluvia de caramelos sobre todos los que acudieron a presenciar el desfile. Pero Papá Noel no estuvo solo en su recorrido. Encabezaban la marcha dos miembros de Protección Civil, pedaleando en sendas bicicletas. Haciendo sus piruetas, marchando con precisión y con el bastón de mando dando órdenes, las majorettes llevaban en alto su estandarte con el escudo de la ciudad. «Hoy no hay regalos» Entre las caravanas, el tren que transportaba al rojizo personaje y muchos niños vestidos como aquel. Si Papa Noel repartía caramelos sus pequeños clones gritaban una y otra vez: «Hoy no hay regalos, es mañana». Seguía la comitiva con unos fornidos jóvenes con banda cruzando el dorso, que representaban a distintas cofradías pesqueras. Seis bandas de música y una agrupación de danza, amenizaban la cabalgata en la que tres carrozas tenían claros mensajes cinematográficos, con un dinosaurio, Charlot y dálmatas... Y para final, un camión de Bomberos y tres ambulancias llenas de gorros rojos con borde de blanco peluche a sirenas desplegadas y rotando luces. La presencia de espectadores se incrementó a medida que la comitiva que acompañaba a Papá Noel se iba acercando a la céntrica plaza de María Pita, donde le esperaban cientos de chiquillos y bastantes adultos. Los primeros recibían la llegada de las carrozas con distintos ánimos, desde el que lloraba aterrado, a los vítores reclamando golosinas, al escepticismo del pequeño que decía «Máis Papa Noel non existe, son os Reis Magos os dos xoguetes...». Algunos chiquillos nos recordaron que querían un traje de Papa Noel. Como no podía ser de otra forma, Papá Noel le recordó a los pequeños que debían portarse bien si querían que, esta noche, les dejara en casa todos los regalos que le habían pedido. Los más pequeños -muchos de los cuales estaban muy ilusionados al poder escuchar por primera vez al carismático personaje- admitieron que habían sido buenos, pero que intentarían ser mejores el año que viene.