Historias de A Coruña | Estrellas del fútbol La afición coruñesa abucheó al seleccionador español cuando decidió no sacar a jugar a Juan Acuña en el encuentro entre España y Portugal, que se celebró en Riazor en 1949
23 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Uno de los espectáculos más insólitos del franquismo en Galicia ocurrió en marzo de 1949 en el estadio municipal de Riazor, cuando el público silbó la alineación hispana y la interpretación del himno, previa al partido España-Portugal de selecciones B. Para cualquier aficionado al fútbol en los años 40, el portero deportivista Juan Acuña era una de las figuras más destacadas en su puesto (ganó tres veces el trofeo Zamora al guardameta menos batido de Primera División). A pesar de ello, sólo actuó 20 minutos con la selección nacional, durante el partido España-Suiza, jugado en Valencia en diciembre de 1941, en que el conjunto hispano venció, por 3-2. Por un lado, los pocos partidos internacionales que se jugaron, fruto de la Guerra Mundial y del cerco que sufrió en el exterior la dictadura franquista; y, por otro, la situación periférica del Deportivo y la costumbre de los seleccionadores de llevar a futbolistas de los equipos punteros, Acuña se consumía viendo que otros con menores méritos, pero más jaleados, vestían la camiseta de España. La gran primera ocasión de Acuña fue el partido internacional España-Portugal, de mayo de 1945, con el que se inauguró oficialmente el estadio de Riazor. Era norma alinear a un jugador del equipo de la ciudad en que se jugase el encuentro, pero en ese caso fue el defensa coruñés Pedrito. La segunda ocasión fue otro España-Portugal, de selecciones B, en marzo de 1949. Venían con el combinado hispano jugadores de la talla de Gabriel Alonso, Múgica, Basora, Pahíño, Miguel Muñoz, Escudero, Igoa, Bazán y Curta. Como porteros figuraban Velasco, del Barça, y Acuña, del Deportivo. Todo indicaba que Acuña sería el titular, o al menos en el segundo tiempo, pues podían sustituirse cuatro jugadores. Pero, inexplicablemente, el seleccionador Ricardo Zamora (entrenador del Celta) puso de titular a Velasco, que, además, parecía que estaba algo grueso y bajo de forma. Cuando se leyeron por los altavoces las alineaciones y al percatarse el público (asistieron, según la prensa, 40.000 espectadores) de que no figuraba Acuña, comenzó a manifestarse abucheando al banquillo y al palco, actitud que continuó cuando se interpretó el himno. La mayor parte del abucheo partía de la localidad de general. Lo grave es que se encontraba en el palco de autoridades el director general de la Guardia Civil, Camilo Alonso Vega, íntimo amigo de Franco y que se hallaba en Galicia con la misión de endurecer la lucha contra la guerrilla. Alonso Vega, militar de rompe y rasga (algunos de sus amigos le llamaban don Camulo ) se molestó, e incluso creyó que podía haber gente del maquis y otros antifranquistas calentando al público. También estaba en el palco el laureado general coruñés Gómez Zamalloa, directivo de la Federación Española de Fútbol. Más protestas Menos mal que el alcalde Molina, que estaba junto a él, le dijo a Alonso Vega que, con toda seguridad, ese abucheo era debido a la no alineación de Acuña. El bueno del guardameta coruñés tampoco fue alineado en el segundo tiempo y las protestas se recrudecieron. España ganó (5-2) a Portugal, con goles de Bazán (que pocos años después ficharía por el Deportivo), Ontoria, Escudero e Igoa (2). Al día siguiente, en la prensa local, Francisco Jiménez de Llano, que firmaba como Franjilla y era militar, escribiría: «El buen número de espectadores que silbaron no lo hicieron ni a España ni a Velasco, que ninguna culpa tenía, ya que no dependía de él jugar o no. Se protestó la decisión indiscutiblemente caprichosa y arbitraria que dejaba en la caseta al mejor portero español del momento, en opinión del público o, cuando menos, a un guardameta de la misma clase y valía que el mejor y precisamente en la tarde en que el equipo español se enfrentaba al portugués en nuestra capital».