Crónica | Exposición sobre la construcción castreña Suma miles de años, y guarda grandes secretos. La Fundación Luis Seoane acaba de inaugurar una muestra sobre el legendario poblado celta
23 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Si estas piedras hablaran, descubriríamos cómo era la ciudad hace miles de años, cuando se comenzó a levantar el castro de Elviña. Después de siglos enterrada, la construcción castreña fue descubierta en 1946 por un grupo de expertos, que se dedicaron a desempolvar con sumo cuidado los restos de este pequeño pueblo celta. Luis Monteagudo fue el encargado de dirigir los primeros trabajos de investigación y búsqueda, que continuarían más tarde de la mano José María Luengo (1957-1979), Felipe Senén (1979-1985), y, actualmente, de José María Bello (desde el 2001). En estos sesenta años de operación rescate de la historia, han sido muchas las construcciones descubiertas, así como los objetos utilizados por sus pobladores, e incluso las joyas con las que adornaban sus cuerpos. Todas estas piezas y datos forman parte de la exposición Castro de Elviña , que ayer se inauguró en la Fundación Luis Seoane, con la presencia del alcalde, Javier Losada, y del organizador de la muestra, José Alfeirán. Paneles con documentos relativos a la urbanización castreña, vídeos interactivos, así como una serie de fotografías -que explican el proceso de recuperación de este castro- conforman el grueso de este proyecto. A todo ello también se une una colección de 230 piezas, que forman parte de los fondos del Museo Arqueológico e Histórico de Castillo de San Antón, y que tienen un gran valor histórico y didáctico. Además, para que el visitante pueda realizar un recorrido ameno e informativo por esta exposición, se ha dispuesto en cinco partes. En la primera, Visible en el paisaje , se habla de la situación geográfica del castro, así como de su patrimonio. Luego se dedica un apartado a todos los expertos que dirigieron las obras de excavación, mientras que una tercera fase se centra en explicar el significado de las construcciones singulares que se encontraron en este poblado. Por último, las tres partes restantes hacen hincapié en las piezas y joyas encontradas entre la tierra del poblado, de las que se explica su procedencia, para qué se utilizaban y cómo se construían. Entre estos objetos se encuentran varias ánforas, que los antiguos pobladores de Elviña usaban para transportar alimentos, como el mulsum (vino mieleado) y el defrutum (mosto), que ayer se sirvieron a todos los que asistieron a la inauguración de la muestra.