Un amor que se lleva en la sangre

La Voz

A CORUÑA

PATRICIA GAGO

El pulso de la ciudad La viuda de un médico hematopatólogo, que trabajó en el Juan Canalejo, presenta un libro como homenaje a su marido

17 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

«Estaba especializado en el campo de la hematopatología. Era una persona especial con un gran afán de superación», resume el jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Juan Canalejo, Fernando Diz Lois, cuando le pido que recuerde a Ignacio de Solas Rafecas . Este médico trabajó en el complejo hospitalario coruñés hasta que, en 1987, se marchó a trabajar a Estados Unidos, uno de sus sueños, y a tratarse del carcinoma apendicular mucoproductor que le acababan de diagnosticar, y que, por aquel entonces, era una enfermedad poco común en el mundo. Se sometió a un tratamiento experimental, y en 1989 regresó a A Coruña, donde falleció tal día como ayer hace 17 años. «Fue una persona extraordinaria en todos lo ámbitos y un profesional que, a pesar de su juventud, ya gozaba de prestigio internacional. Me parece que su historia puede servir de ayuda a mucha gente», comenta su viuda, Esther Sestelo Longueira , que ayer presentó en el Juan Canalejo el libro El amor en la historia de nuestra vida, como ya hizo días atrás en el Colegio de Médicos de Madrid. La música los unió ?gnacio murió con 37 años, cuando Esther, a la que había conocido en el Conservatorio de A Coruña, sólo contaba con 27. «Yo era profesora de piano y él estaba matriculado en guitarra, porque le quedaban dos asignaturas para terminar la carrera. Nos presentó una alumna», afirma con emoción. El libro, y una placa en el servicio de Anatomía Patológica del hospital que se descubrió ayer con la presencia del catedrático de la especialidad Jerónimo Forteza, servirán para que su recuerdo siga vivo. Pasaron muchos años, pero Esther lleva el amor en la sangre, en esa sangre que no tenía secretos para Ignacio. ?tro nombre destacado hoy es el de Roberto Criado Barral, al que impusieron la medalla de la orden de San Raimundo de Peñafort en reconocimiento a sus más de 40 años vinculado a la administración de justicia. De su currículo profesional me llama la atención el hecho de que empezó a trabajar a los 15 años. Inició su actividad como meritorio, y desde 1967 es auxiliar del Juzgado de Primera Instancia, donde continúa en la actualidad. Sus compañeros le tributaron ayer un merecido homenaje. Ahí lo tienen, con su familia y con el magistrado Antonio González Nieto, presidente en funciones del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. ?n la facultad de Derecho se celebró ayer un acto académico especial con motivo de la jubilación del catedrático de Derecho Civil José María Pena López, que fue decano del citado centro educativo desde el 2000 al 2005. «Hay que destacar su trayectoria universitaria. Se licenció en Salamanca, hizo la tesis doctoral en Bolonia, pasó por las universidades de Extremadura, Zaragoza o la Autónoma de Madrid, y en el nacimiento de la coruñesa ya se incorporó aquí», recuerda uno de sus alumnos, José Manuel Busto, que intervino en un acto en el que su maestro leyó la última lección magistral. ?n libro emotivo, dos homenajes, y, para terminar, la ilusión de dos hermanos coruñeses emprendedores. Miguel y Manuel Rodríguez Fariñas acaban de inaugurar una tienda de aire moderno en la calle Río de Monelos. «Consideramos que es única por su decoración y por los materiales primarios que utilizamos, que son cemento, vidrio, acero y empapelado decorativo», explican los propietarios, que bautizaron el negocio como M2 por el hecho de que su dos nombres empiezan por la letra eme.