«Tenemos que atraer al público joven»

César Wonenburger A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN

Entrevista | Félix Palomero Elegido para suceder a Alfaya, el ex director artístico de la Orquesta Nacional no prevé más cambios significativos en la OSG. «No me han dicho nada», afirma

19 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Acaba de aterrizar en la ciudad, feliz por haber aceptado «un cargo tan goloso para un gestor cultural». Llega con ganas de hacer cosas y de buscar consensos; ese al menos es su sello, según cuentan y afirma él mismo. En Madrid, durante doce años al mando de la siempre polémica Orquesta Nacional, tuvo mucho tiempo de practicar acuerdos, a veces muy difíciles. Ahora, al frente de la OSG y del Festival Mozart, Félix Palomero (León, 1962) se ha impuesto como reto principal ganarse al público joven. -¿Por qué decidió salir de la Orquesta Nacional? -En total estuve doce años, en distintos puestos, ligado a la Orquesta Nacional, y mi percepción es que la permanencia en este tipo de cargos requiere una duración limitada. Después de un tiempo, se impone una regeneración, necesaria para todo proyecto. -El suyo fue uno de esos cambios enigmáticamente anunciados en la presentación de la nueva temporada. ¿Sabe usted si habrá más? -Yo no diría que vayan a producirse más cambios significativos, al menos, a mí no me han transmitido ese mensaje. -¿Cuál será el «sello Palomero»? -Mi vanidad no me lo permitiría... Creo que la orquesta ya tiene su propio sello, que es la calidad. Este proyecto responde a unos principios muy sólidos, que comenzaron con la idea visionaria del anterior alcalde, Francisco Vázquez. Luego se ha acertado a poner los medios adecuados para el desarrollo de esa idea y finalmente se ha hecho gala de una gran capacidad para aglutinar esfuerzos de patrocinadores e instituciones. -Sí, pero usted tendrá sus propias ideas, nuevos proyectos... -Quiero reforzar la relación con el público, que haya una mayor comunicación y cercanía. Hay que lograr una mayor presencia internacional de la orquesta, no sólo a través de las giras, sino convirtiéndola en una referencia en foros importantes. Tenemos, además, que atraer al público joven. Seguimos haciendo los mismos conciertos que en el siglo XIX, y eso tiene que cambiar, vivimos en una era audiovisual, y para mucha gente un concierto sinfónico es todavía algo extraño. -Usted también ha sido nombrado gerente del Festival Mozart. ¿Qué cambios se propone llevar a cabo? -El Festival Mozart es una marca que hay que seguir imponiendo, tiene nombre e historia, pero creo que hay que reforzar la parte de presencia ciudadana, que los coruñeses perciban el festival como algo que se espera con expectación. -¿Cuáles son los límites entre el director y el gerente? -Las del director artístico, en este caso, Víctor Pablo, y el director general, yo, son dos figuras fuertes, y entre ambas, debe existir una colaboración honesta y responsable. Tienen que complementarse y ayudarse, en eso tengo mucha experiencia. Tampoco podemos olvidar que no estamos solos. El alcalde Losada me transmitió entera libertad de actuación, pero la orquesta responde a un esfuerzo de varias instituciones, a las que hay que oír. Hay mucho dinero público en juego, y esas instituciones tienen que marcar los principios generales y saber que se están cumpliendo. -Algunas instituciones musicales de la ciudad, con largo historial, perciben que, desde la creación de la OSG, sufren un cierto estrangulamiento de sus actividades, que ya casi no cuentan... -­Si existe esa sensación, hay que atenderla. No podemos estar en un entorno en el que alguien se sienta incómodo o desatendido. Si fuera así, me gustaría que me lo trasmitieran para ver qué se puede hacer. Soy una persona de consensos. En mi nombramiento, el conselleiro de Presidencia me pidió que adoptara la línea de cooperación y acercamiento a las instituciones, y lo he asumido, porque además ese es mi estilo. Con imposiciones no se llega a nada.