Reducen el espacio útil de los bares para no estar en el grupo de mayores de 100 metros Los propietarios califican la medida como discriminatoria para grandes locales
23 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?esde el pasado 1 de septiembre, todo aquel local dedicado a la hostelería que tuviese una superficie superior a 100 metros cuadrados, debe tener separada una sala específica para fumadores, si quiere permitir el consumo de tabaco dentro del establecimiento libre de humos. A día de hoy, son numerosos los bares y restaurantes que todavía no han acometido estas reformas, así como los que han ideado distintos modos de evitar hacer obras, y, al mismo tiempo, cumplir con lo que la ley establece. La tónica general entre los empresarios es de temor a una posible caza de brujas. Muchos prefieren no hablar del tema o, al menos, no mostrar su opinión en público. La razón la explica el propietario de un establecimiento en Matogrande: «Te mandan un inspector y ya la has hecho buena, aunque tengas el bar acondicionado». Coinciden en calificar de injusto y discriminatorio el hecho de que en un local de 99 metros se pueda fumar y en uno de 101 haya que prohibirlo. Por esta razón, algunos han recurrido a distintos trucos o soluciones que les permiten reducir suficientemente el espacio útil para no superar la barrera legal. Eliminar mesas Ése es el caso de Casa Ricardo, un restaurante de 112,5 metros cuadrados en el que el dueño, Ricardo Ventura, ha decidido «eliminar dos mesas, colocar una jardinera que acote un pasillo para los camareros, y dejar así el comedor en 99,5 metros». Todo calculado al milímetro. No es el único caso de picaresca aplicada al achique de espacios. En una céntrica cafetería en cuyo piso superior solían reunirse pandillas a jugar a las cartas, han decidido que esta planta elevada es ahora el almacén. Con mesas, sillas y ceniceros, pero almacén. En Oleiros, un bar ha recolocado un biombo que tapaba la entrada a los servicios, dejando un vestidor de dimensiones considerables, que come metros útiles al cómputo total del establecimiento. Mil trucos, a uno u otro lado de lo que establece la ley, para evitar una medida que, según denuncian, les haría perder clientes -y, por lo tanto, dinero- en beneficio de los locales de menor tamaño, a los que no afecta la ley antitabaco.