Reportaje | Una burra ocasiona desperfectos en varias huertas en la zona de Bens Desde hace meses una pollina baja desde Penamoa y se da grandes «banquetes» en los cultivos de fincas particulares. Los vecinos están hartos de echarla
19 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?e trata de una burra buena, o eso dicen los que se han topado con ella. Es mansa, algo terca -como todos los pollinos-, e incluso cariñosa. Pero tiene un gran problema: un apetito voraz. Durante los últimos meses el animal ha estado esquilmando los campos de los vecinos de Bens, y, ahora, ha acabado con la paciencia de todos. Los propietarios de las fincas afectadas aseguran que a la burra le gustan especialmente las plantaciones de maíz. De hecho, una noche hasta durmió entre espigas: el sueño de cualquier borrico. Se planta en medio de las huertas tranquilamente y pasea entre berzas y lechugas. «E ao da casa de alí abaixo comeulle todas as fabas», explican Santiago Brandón y Dolores Ferreiro, que más de una vez han tenido que arrear con la burra monte arriba. «E que non hai forma de botala de aquí, ela volta unha e outra vez. Non é que sexa mala, pero gústanlle moito as verduras», explica la mujer. Los vecinos no conocen a los propietarios del pollino, pero tienen claro que el animal tiene su cobertizo en el poblado de Penamoa. «Baixa de alí. De vez en cando veñen a por ela, a atan na furgoneta e a levan para a casa. Pero moi ben non a deben de atar...», asegura Santiago Brandón. Así que, si sus dueños no la amarran, los vecinos del lugar de Comeanda se encargan de ello. Pero, eso sí, la dejan en un lugar con hierba abundante y hasta un recipiente con agua. «Porque el pobre animal no tiene culpa de nada», asegura Dolores Souto, otra de las afectadas. Algunos vecinos de Bens comentan que la única solución para deshacerse de la borrica sería colgarle una lata al cuello, igual que ya hicieron con algunos perros que también bajaban del poblado: «Aos animais non se lles pode pegar, así que se insisten en vir, porque a burra é moi terca, haberá que facer isto. Non nos deixan outra alternativa», dice un vecino de la zona. Han pedido ayuda al Seprona y a la Policía Local, pero los primeros dicen que sólo se ocupan de animales salvajes, y, los segundos, sólo levantan acta de la presencia de la burra en sus campos. «E con 80 anos que temos, como comprenderá, non podemos estar correndo detrás dunha burra todo o día», explica un matrimonio. Cansados de echar todos los días a la burra de sus fincas piden a la Administración y a la policía que obliguen a los dueños a controlar el animal, «porque esto es casi una pesadilla».