La primera carta bomba

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Historias de A Coruña | Atentado El primer artefacto explosivo que se utilizó usando una misiva como cebo dejó manco, en el año 1829, al capitán general de Galicia, Nazario de Eguía

12 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Pocos coruñeses saben que la primera carta bomba utilizada en la historia de España tuvo por destinatario, en 1829, al capitán general de Galicia Nazario de Eguía. Había nacido en Durango (Vizcaya) el 27 de julio de 1777 y su vocación militar le llevó a ingresar en el Ejército español, participando en la Guerra de la Independencia a las órdenes del general inglés duque de Wellington. En 1814 ascendió a mariscal de campo y durante el trienio liberal, debido a sus inclinaciones fernandinas, se le destinó al servicio cuartelero. Fue capitán general de Galicia en dos ocasiones: de diciembre de 1824 a 1829 y de 1830 a octubre de 1832, siendo sustituido por Pablo Morillo, conde de Cartagena. Trece heridas El hecho más importante ocurrido durante su primer mandato fue el atentado de con la carta bomba. Ocurrió el 29 de octubre de 1829, por la mañana, cuando el militar se disponía a abrir una carta que había recibido procedente de León. La explosión de la misiva fue inmediata, provocándole la pérdida de la mano derecha y dos dedos de la izquierda, causándole hasta trece heridas, algunas de gravedad. La carta llevaba en su interior pólvora fulminante, mezclada con arsénico. La policía de Fernando VII realizó abundantes investigaciones para localizar a los culpables del atentado, pero sin resultados positivos. Eguía, al que algunos historiadores han calificado, además de antiliberal, de despiadado y sanguinario, denunció al farmacéutico José María Chao Rodríguez como autor del atentado. Universitario Chao Rodríguez era hijo de una familia de labradores ricos, sorprendiéndole la invasión napoleónica cuando estaba estudiando Farmacia en Santiago, alistándose en el llamado Batallón Literario. Tomó parte en varias acciones, ingresando más tarde como voluntario en las filas del Ejército y sirviendo como practicante de farmacia hasta 1814. Terminada la contienda bélica reanudaría sus estudios en Santiago. Al poco tiempo de licenciarse se estableció en Ribadavia. Tras ser miliciano nacional durante la breve etapa liberal, de 1820 a 1823, y participar en varias escaramuzas, se trasladó a Vigo en 1826, donde abrió una farmacia que se convertiría en centro de conspiraciones políticas. Pasó dos años en la cárcel, siéndole confiscados sus bienes. En 1829 quedó en libertad y fue desterrado a seis leguas de la frontera con Portugal. De nuevo en Vigo, se encargaría de las fumigaciones de buques en cuarentena, procedentes de puertos dudosos. Pese a todas las pruebas presentadas por Nazario de Eguía contra Chao, éste quedaría en libertad. Posteriormente una orden concedería al capitán general Eguía una estampilla para poder firmar las órdenes y demás documentos que tuviese que llevar a cabo en el ejercicio de su cargo.