Los practicantes del surf se han convertido en un icono de la moda

Redacción A CORUÑA

A CORUÑA

JOSE PARDO

26 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La vida del surfer es para muchos estar pendiente de las marejadas, del viento, de la marea o del fondo de la rompiente. Se exporta una imagen de estos deportistas como eternos buscadores de la ola perfecta y desde los 60 en España se plantean sus escapadas como un estilo de vida propio, que ahora no sólo es posible seguir en revistas especializadas. El surf se ha convertido en moda, aunque no sólo en el campo estrictamente deportivo. Si bien los que cogen olas defienden que lo hacen por diversión, la industria creada ante el aumento de los usuarios se ha ocupado de producir más allá de los bañadores, los trajes de neopreno, las licras o los escarpines y ha creado un sinfín de complementos. Desde hace años se considera a los surferos como las avanzadillas de nuevas tendencias en el vestir. Su estilo deportivo ha saltado de la arena a la calle y se les ha vinculado a que se hayan popularizado prendas como los pantalones piratas, las chanclas para uso cotidiano, las diademas masculinas, la recuperación del cinturón del algodón, de los gorros de lana e incluso de determinadas líneas de gafas de sol. Aunque quizás una de las revoluciones más importantes que se les pueden atribuir a los surfistas es el haber ampliado hasta el infinito el colorido de la moda masculina y de haber ayudado a impulsar líneas modernas para las mujeres. También el conseguir una homogeneización en algunas prendas, como son las sudaderas perfectamente intercambiables entre ambos sexos, incluso algunos pantalones femeninos con reminiscencias a los bañadores de ellos o la reducción de las tallas de las camisetas en los armarios masculinos. Ha supuesto, sobre todo, modernizar un sector de la moda sport que adolecía de versiones muy clásicas y poco glamurosas, que rozaban el ridículo sacadas de cualquier gimnasio o cancha deportiva. Calidad Hay infinidad de marcas cuyos logos se han convertido en clásicos, que exceden el mundo del surf y que son perfectamente reconocibles para el público común sin necesidad de que sus usuarios hayan tocado nunca una tabla de surf. Es una ropa que se ha asociado a la calidad de sus materiales, a ser prendas duraderas y con un recorrido más largo que las habituales. Hugo Chas, que cuenta con una tienda, relata que los productos más demandados son las prendas de origen americano, australiano, pero con un toque europeo influenciado por diseñadores londinenses y alemanes. «Es una moda alternativa a las marcas italianas que son muy exageradas, extravagantes, llamativas, caras y que pasan de moda muy rápido», indica. «Prendas fáciles de poner en cualquier situación, cómodas, muy combinables y elaboradas con los mejores géneros», son las exigencias de los compradores. Tejanos, desde baggys muy anchos de tendencia hip-hop, que gusta a skaters y quinceañeros a pitillos oscurecidos de tendencia mas punk-rock; sudaderas elaboradas y básicas con capucha o cuello caja; y sobre todo camisetas de todos los estilos son los elementos más utilizados. En las prendas de baño se apuesta por tejidos de rápido secado y diseñados con todas las prestaciones para que aguanten una sesión de surfing sin que molesten ni se estropeen.