En directo | Primer día de actividad en el nuevo mercado de Elviña Hubo momentos en los que no se podía avanzar por los pasillos de la renovada plaza. Muchos concesionarios tienen el presentimiento de que es una buena señal
26 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.? primera hora de la mañana de ayer ya había gente esperando para ver y comprar en el nuevo mercado municipal de Elviña. Incluso, se formaron pequeñas colas. Algo que si no se ve es imposible de creer. Pero sucedió. Las puertas se abrieron de forma puntual, y el público se encontró con frutas y carnes brillantes, huevos y flores frescas, un olor a pan que inundaba todo el recinto, y los puestos de pescado a rebosar de productos del mar. Pero en todos los puestos que ayer pudieron abrir (otros siguen en obras) lo que más había, y lo que se respiraba claramente, era ilusión. La mayoría de los placeros agasajaron a su clientela con pastelitos, bombones, champán y, otros, con pinchitos de chicharrones o vino dulce Sansón. La ocasión merecía la pena. «Coja, coja, que hoy estamos de estreno», invitaba una de las placeras. Y de tanto público, a las once y media de la mañana a una de las panaderas ya sólo le quedaban 50 de las 400 bolsitas de bombones que regalaba a cada cliente. Vamos, que echando la cuenta, en dos horas y media vendió pan a 350 personas. Todo un récord. De hecho, a esa hora ya no le quedaba pan sin sal, y las empanadas habían «volado». También uno de los concesionarios del sector del pescado, Manolo, a las once y media ya estaba fuera de su puesto y había limpiado el mostrador. Había despachado todo. Algunos placeros explicaron que el abarrote de gente y las buenas ventas de ayer sólo fueron fruto de la novedad. «Es que se había creado mucha expectativa», comentaban. Otros, en cambio, creen que es una buena señal y que la racha continuará si trabajan duro y ofrecen «calidad y buen trato a los clientes». Claro que ayer también hubo cosas que no salieron del todo bien. Algunos puestos no pudieron instalar los turnomatiks y eso creó cierta confusión con los turnos. «¿Quién está ahora?», tenían que preguntar las vendedoras. Y los clientes: «No, no; no busque el tique que por ahora hay que hacer cola. Yo le doy la vez, que soy la última». Y así se apañaban. Otra usuaria criticaba que los pasillos eran algo estrechos. «Xa, pero é que hoxe hai demasiada xente», le respondía otra señora. Y es que hasta las propias placeras reconocían que el estreno fue todo un éxito de público: «Nunca hubo tanta gente como hoy», confirmaban Esther y Susa, de los congelados, mientras sonaba el hilo musical (un tanto ensordecedor por momentos) y explicaban que el uniforme es «un acierto». Ahora esperan que la apertura del Gadis (la próxima semana), la tienda de Adolfo Domínguez (el lunes) y la joyería José Luis (el día 1) se sumen a los esfuerzos por atraer clientes.