Historias de A Coruña | La llegada de la Guerra Civil Francisco Pérez Carballo fue el gobernador civil más joven de la República, y que con 25 años fue ajusticiado al estallar la contienda
08 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Aún hoy resultaría extraño que un gobernador civil tuviese sólo 25 años. Imaginemos lo que sería en abril de 1936 cuando los coruñeses se enteraron que llegaba como gobernador civil de la provincia Francisco Pérez Carballo, un joven madrileño de esa edad, que era profesor ayudante de Derecho Romano en la Universidad Central y acababa de ganar una oposición para letrado del Congreso de los Diputados. Pérez Carballo, a quien el Ayuntamiento herculino va a dedicar ahora una calle, era licenciado en Derecho y Filosofía y Letras; había traducido del alemán obras técnicas para la Editorial Labor, dominaba también el inglés y francés y fue miembro activo del Ateneo en su época dorada. Había contraído matrimonio con Juana Capdevielle, dos años mayor que él, licenciada en Filosofía y Letras y archivera de la Universidad madrileña, con quien viajaría a la capital coruñesa (estaba embarazada de varios meses). Huelgas Nada más llegar, el joven gobernador tuvo que hacer frente a diversos problemas laborales, como huelgas de manipuladores de pescado, de transportistas, de electricistas, además de un intento de asesinato, en el mismo edificio del Gobierno, por un guardia civil que obedecía órdenes del conspicuo golpista teniente coronel de la Guardia Civil Florentino González Vallés. No informó, sin embargo, de la actitud manifiestamente hostil mostrada por un grupo de jefes y oficiales que asistían en los Cantones al desfile conmemorativo del quinto aniversario de la proclamación de la República, por la que tuvo que pedir disculpas el propio general de la VIII División Orgánica, Enrique Salcedo. Lista Ya en julio del 36, una comisión de representantes de los partidos que integraban el Frente Popular le entregó una lista de personas que estaban conspirando contra la República, entre ellas el coronel Martín Alonso, los tenientes coroneles Haro Lumbreras, González Vallés, Tovar y otros mandos inferiores. Sin embargo, el gobernador se limitó a leérsela por teléfono al presidente del Gobierno, el coruñés Casares Quiroga, que no tomó medidas contra ellos. Al final pasó lo que se preveía pasase, esto es, producido el alzamiento en Marruecos y en la mayoría de las ciudades de la Península, el 20 de julio, los militares conspiradores proclamaron el estado de guerra en A Coruña. Pérez Carballo se dispuso a resistir en el edificio del Gobierno (donde está el Teatro Rosalía), pero los cañonazos de una batería de artillería instalada en O Parrote hicieron que a las pocas horas el gobernador y sus fieles defensores se rindiesen a los golpistas. Ingresado en la cárcel (tras ser objeto de diversas vejaciones), el joven Francisco Pérez Carballo fue fusilado el 24 de julio, cerca de punta Herminia, en las inmediaciones de la torre de Hércules, con dos militares, el comandante Quesada y el capitán Tejero, defensores también del edificio del Gobierno. La prensa local de aquella época, controlada por los alzados, aclaró que el gobernador civil Pérez Carballo «confesó con gran fervor y después, con la fuerza que el catolicismo da a los hombres, entregó su vida a Dios». La nota era la rectificación de otra anterior en la que se decía que el gobernador había rechazado «los auxilios de la religión» antes de ser ajusticiado.