Entrevista | Antonio Jiménez REY DE LOS GITANOS Jiménez defiende a los vecinos del poblado, asegura que ahora hay menos droga y pide un futuro para los jóvenes gitanos
15 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Antonio Jiménez, rey y patriarca de los gitanos gallegos, tercia en la próxima desaparición del poblado de Penamoa ante la construcción de la tercera ronda. -Los gitanos están dispuestos a irse, pero no tienen medios. Esta gente tiene sus derechos, porque estaban en A Cubela, los desalojaron y les dieron viviendas en Penamoa. Y ahora se les deben facilitar terrenos o pisos de protección en otro sitio. Son vecinos de A Coruña. -¿Es cierto que nadie quiere alquilar su piso a los gitanos? -Al principio hay recelo, pero cuando alguien convive con un gitano ya cambia de parecer. Hay gitanos buenos y malos, como puede haber payos buenos y malos. -¿La venta de droga sigue siendo una lacra? -Yo he ido por toda Galicia quitando a los jóvenes de la droga, y la mayoría se han quitado con ayuda de la Iglesia Evangélica. En Penamoa los gitanos ya no trafican, son los payos. Pero digo una cosa, y es que volver a juntar a la gente de Penamoa en otro sitio sería una torpeza. Hay que separarlos en diferentes grupos de protección oficial. Si no, se aíslan y volvemos a la misma. -¿Por qué es usted el rey de los gitanos? -Yo soy presidente de la asociación de ambulantes, y mi padre también fue rey de los gitanos. Me eligieron porque saben que soy honrado, que en cualquier problema intento hacer el bien para todos. He ido a arreglar disputas a Lugo, a Ferrol... Incluso a Zamora. -¿La venta ambulante es el principal trabajo de la comunidad gitana? -Es lo que más hacemos, pero la cosa está mal. Lo que más nos preocupa ahora es darles futuro a nuestros jóvenes cuando se casen. No queremos mandarlos a robar o a vender droga, queremos trabajo. -Pues tendrán que estudiar como los payos... -Ya van todos a la escuela. El Gobierno nos obliga a tenerlos por lo menos hasta los 16 años. -La semana pasada, sorprendió su presencia en el acto de despedida a Francisco Vázquez. Dicen que estuvo usted muy cariñoso con él. -Francisco Vázquez es una bellísima persona y fue un buen alcalde. Yo hablé muchas veces con él y siempre ayudó a los gitanos trabajadores y honrados. Nos ayudó con las casas de Orillamar, con el mercadillo de A Grela... Si tuviéramos medios, nos juntábamos seis o siete y nos íbamos a visitarle dentro de un año al Vaticano.