Crónica | Juicio rápido Un joven coruñés fue juzgado ayer por darle un puñetazo a un hombre con el que se cruzó en la calle porque, según dijo, no le dio tabaco y lo miró de mala manera
14 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?ay miradas que, aunque no matan, pueden meter a cualquiera en problemas. Al menos eso es lo que le pasó a M.?G.?M., un vecino de A Coruña que en el mes de enero recibió un puñetazo por observar a otro viandante en la zona de Cuatro Caminos y por no darle tabaco. La víctima explicó durante el juicio celebrado ayer que cuando se cruzó con E.?T.?R. éste le pidió tabaco y que tras responderle que no tenía se volvió y siguió su camino. «Pero él me increpó, me insultó y después me dio un puñetazo en la ceja», relató M.?G.?M. Recordó durante la sesión que debido al golpe le saltaron las gafas y que, al querer retenerlo para cuando llegara la policía, «empezó a gritar que yo era un pederasta y que lo quería violar». En el forcejeo, la víctima de la agresión también se lesionó en un dedo: «Me lo retorció él», dijo. Sobre la razón que tenía el procesado para propinarle el puñetazo, M.?G.?M. no encontraba ninguna explicación: «Únicamente que le molestara que no le diera cigarrillos, pero es que no tenía». El acusado dio una versión diferente de lo ocurrido, aunque sí admitió que golpeó al denunciante. ¿Por qué? «Porque se me quedó mirando. Yo le pregunté '¿qué miras?' y él me dijo 'yo miro lo que me da la gana', así que me acerqué yo primero para pegarle». La jueza y la fiscal no daban crédito y volvieron a preguntarle. ¿Le pegó un puñetazo porque lo estaba mirando? «Le pegué porque no me gustó su mirada. Y después me retuvo en el suelo y me estuvo tocando». Algo normal, según la jueza, para poder apresar a alguien. «Pero eso no lo puede hacer, además a mi también me rompió la ropa y casi me dejó sin ella», argumentó E.?T.?R. El Ministerio Fiscal solicitó para el acusado, que trabaja en Cáritas, la pena de ocho días de localización permanente por la falta de lesiones, así como el pago de una indemnización de 175 euros más el coste de las gafas rotas, valoradas en 344 euros.