«Estoy viviendo en una cueva»

Elena Silveira
E. Silveira A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

Reportaje | Quejas por la ubicación de una caseta en Monte Alto Elvira denunció que la construcción de un edificio al lado de su casa ha abierto grietas por toda su vivienda y ahora le han plantado un módulo de obra tapando sus ventanas

07 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?ice que no puede más, que no duerme por la noche y que desde hace más de un año se echa a llorar con sólo mirar las paredes de su casa. Elvira, que tiene 68 años, explica que su casa es una ruina desde que comenzaron la demolición y la construcción de un nuevo edificio en el solar anexo, en los número 27 y 29 de la calle Monte Alto. La primera denuncia la puso en diciembre del 2004 porque según su opinión la constructora o la promotora de las obras tendría que haber puesto una red o tela para impedir que los escombros cayeran en la terraza y en el techo de su vivienda. «Caían arena y piedras, y yo creo que uno de mis perros (tiene cuatro) se rompió una pata porque una piedra le cayó encima, aunque eso no lo puedo demostrar», afirma. Después de la demolición comenzaron los barrenos y Elvira retiró los cuadros de las paredes y algunas lámparas. Lo peor, según recuerda, fue el día en que detectó olor a gas en su cocina: «De repente se apagó el butano, yo creo que por uno de esos bombazos. Ahora ya no cocino allí, solamente algún domingo», explica. Elvira reconoce que las obras hay que hacerlas, que hay que aguantar las molestias, pero le fastidia «la chulería y que quieran hacerme la vida imposible, supongo, por todas las veces que llamé a la policía». Lo último que ha colmado su paciencia es que han colocado una caseta de obra justo frente a la ventana de su vivienda (es una planta baja). «Estoy viviendo en una cueva. No puedo ver la calle y no entra luz a mi casa. Lo peor es que cómo se formó un pequeño callejón la gente se mete en él para mear». Con todos los permisos La empresa que realiza la estructura de la nueva vivienda tiene todas las licencias y permisos para colocar allí el módulo, destinado para que se cambien los obreros y requisito obligado por ley. «No queremos molestar a ninguna persona mayor, pero el Ayuntamiento concedió el permiso para poner la caseta frente al número 31 y molestaría igual en cualquier otra parte porque es una calle estrecha», asegura. Además, según explicó uno de los promotores de la obra, José Regueiro, se realizaron tres protocolos de grietas y se llegó a un acuerdo para que la aseguradora repare todos los daños ocasionados en las viviendas una vez que se termine la obra. A pesar de ello, los vecinos afectados quizás tendrán que hacer frente a más grietas y más molestias cuando otra constructora empiece la demolición en los solares 35, 37 y 39. Y en Monte Alto la piedra es muy dura y los barrenos es lo más eficaz para hacer los hoyos profundos.