Algunas actuaciones intentan recuperar el borde marítimo como área de paseo
28 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.De Arteixo a Miño hay un paseo de más de cien kilómetros siguiendo la costa. Un recorrido impensable a pie y en donde, pese a que supuestamente existe un paso que por ley es de acceso público, hubo quien hizo suya la frase en primera línea de playa: las puertas de sus fincas desembocan directamente en la arena y hay quien tiene atalayas privadas sobre acantilados impracticables. Estas Rías Altas no se libran del efecto marbellizante y tampoco son ejemplo de buen gusto: dan para un catálogo de feísmo y acumulan desórdenes urbanísticos difíciles de atajar en estos momentos. En un trayecto para sumar despropósitos se podría seguir este recorrido: 1 Arteixo. En las proximidades del límite del municipio con A Laracha, en Sorrizo, es posible encontrar en el puerto signos de construcciones impensables. La más llamativa, un galpón de buen tamaño situado encima de las piedras de la costa y realizado con uralita. Además, en ese puerto se pueden apreciar otras construcciones de dudosa legalidad por su proximidad a la costa y su diseño. Siguiendo el recorrido comienzan los chalés a pie de playa, como los que se adentran en una minipenínsula entre el puerto da Bendición y el arenal do Reiro. Algunos están incluso en lo que en otro tiempo eran parte de las dunas de Barrañán. Curioso es también que continúe en activo una cantera próxima a la playa de Combouzas. Desde este arenal, conocido como «la nudista», se ejecuta ahora uno de los proyectos de mejora del litoral con los que Arteixo lava la cara a una costa privilegiada y poco cuidada. Esta actuación en Valcovo permitirá dotar a ese área de zonas de aparcamientos, pero también saca a la luz, por proximidad, algunas edificaciones cuestionables tanto por criterios estéticos y alturas, como por proximidad a la costa. Tanto en el arenal de O Rañal como en Area Grande, en Suevos, hay ejemplos de lo que no hay que hacer. La situación de la empresa Ártabra, en el litoral, es también famosa como referente negativo. 2 A Coruña. La condición eminentemente urbana del territorio y la construcción del paseo marítimo ha lavado parte de la imagen de la costa y le ha dado uniformidad, pero siguen existiendo actuaciones que deberían colgar el cartel de ilegal como las que se pueden ver en O Portiño. Aunque no sólo es problema de urbanismo, existe una reiterada agresión en la costa por los continuos vertidos ocasionados por la rotura del colector de Bens. Asimismo, la ría cuenta con edificaciones, incluso a nivel del mar, que suponen una imagen negativa para todo el entorno. 3 Culleredo. La zona de la ría de O Burgo ha sufrido un gran desarrollo urbanístico con la apuesta por grandes bloques de viviendas. La construcción del paseo marítimo intenta contrarrestar esa alta densidad, al igual que el jardín botánico, y la instalación de nuevos bombeos elimina parte de los problemas de contaminación que sufría esa zona, en donde eran visibles, hasta hace poco, numerosos vertidos directos. 4 Cambre. Si bien la zona de la ría está densamente poblada con inmuebles de gran envergadura, en los últimos años se intenta ganar en ese espacio áreas de disfrute público. El desmoronamiento de parte del paseo conllevó su renovación, una mejora de la imagen y una ampliación del área peatonal. 5 Oleiros. Aunque parece que ciudadanos y técnicos marcan este municipio como ejemplo a seguir, por un riguroso urbanismo y por una política de recuperación del patrimonio tanto histórico como natural y espacios públicos, mantiene elementos disonantes de la época del desarrollismo. Como ejemplos nefastos están una torre de ocho plantas sobre el acantilado de Santa Cruz, la construcción en Santa María de Canide de la conocida como urbanización de la espiga o los bloques de edificios en punta Bufadoiro, en Mera. También el enclave idílico del puerto de Lorbé se ha visto afeado por la actividad industrial y por las construcciones próximas a la costa. 6 Sada. En estos momentos, con un planeamiento suspendido por la Xunta, es uno de los municipios que levanta más polémica. En cuanto a la costa, el proyecto más agresivo, Porto Infanta, está paralizado, pues suponía un efecto apantallamiento y, según la oposición, también acabaría con el arenal de Morazón, en la zona de Fontán. Como monumentos de ocupación del litoral se conservan varias muestras en la playa de las Delicias, aunque sobre algunas, como el inmueble de La Sociedad, se haya especulado sobre su posible derribo. Otras playas, como los arenales de Cirro y San Pedro, cuentan con edificaciones en terreno público. 7 Bergondo. La playa de Gandarío no se libra de contar con construcciones en el límite del arenal, al igual que se aprecian bajo el puente del Pedrido. En el caso de la playa del Pedrido se anunciaron actuaciones que contemplan al menos, la eliminación de elementos abandonados. 8 Betanzos. Las mareas vivas son famosas no sólo porque supongan crecidas del río, sino porque conllevan de manera inexorable la inundación de viviendas en A Ribeira. Hay quien le echa la culpa a la falta de drenaje de la ría y desde Costas se ha anunciado ya la regeneración. 9 Paderne. La playa de Aveleira cuenta con varias construcciones antiguas situadas junto al arenal. 10 Miño. Si en el casco urbano llama la atención la proximidad de las construcciones al mar, la zona costera hasta Perbes se ha ido llenando no sólo de chalés, sino de pequeñas urbanizaciones a ambos márgenes de la carretera del litoral.