«Rosa, tienes que cuidarte»

Elena Silveira
E. Silveira A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

En directo | Sorpresa en la calle Riego de Agua Vecinos y comerciantes de la zona centro conocían de siempre a la mujer que el lunes apareció muerta en su casa. Dicen que últimamente estaba muy desmejorada

24 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?Siempre la veíamos pasar, porque subía y bajaba mucho de su casa. Era una persona muy culta, educada y limpia y solía quedarse un rato con nosotras a charlar. Yo la quería mucho». Para Isabel, empleada en una tienda de la calle Riego de Agua, la muerte de Rosa ha sido una sorpresa porque «era una persona joven y no una anciana, como andan diciendo algunos». Rosa tenía 70 años y su cuerpo fue hallado sin vida el lunes en su casa, tendida en la cama. Los vecinos dieron la voz de alarma porque el correo y la publicidad se acumulaba en su buzón y desde hacía días nadie la veía pasear. Fumaba mucho, muchísimo, hasta dos paquetes de cigarrillos al día, y en las últimas semanas todos sus vecinos vieron extraño que no hubiera colillas en las escaleras y el portal. «Le solíamos decir: 'Rosa, tienes que cuidarte', pero ella no quería ir al médico». De hecho, en los últimos días sus conocidos la vieron muy desmejorada. En la farmacia comentan que hace un mes pasó por allí, «y parecía que se encontraba mal, incluso se le notaba en la forma de hablar. De cabeza se la veía bien, pero...» Carlos, el técnico auxiliar de farmacia, explica que Rosa siempre iba por allí a buscar sus medicinas, unos caramelos y pañuelos de papel. «Cuando vivía la madre venían las dos juntas y se quedaban a hablar. Pero desde que le murió, Rosa ya no paraba tanto». Discreta y bien vestida Sus conocidos recuerdan a esta mujer como una persona amable, bien vestida y discreta. «Lo que ya no sé es lo que pasaba en su casa», comenta Ángeles, la dependienta de un establecimiento comercial de la calle Riego de Agua. De hecho, a muchos sorprendió que la casa estuviera llena de basura y que hubiera que recurrir a un servicio de limpieza para retirarla de la vivienda. «No sé, quizás padecía el síndrome de Diógenes», razonaba ayer una vecina. «A mí nunca me olió mal. Siempre iba muy arregladita, quizás ya no se sentía con fuerzas para bajar la basura», comentaba otra. Otro de sus conocidos, José Luis Ces, cree que pudo ser la edad: «Ya sabes, con los años uno pierde la noción de las cosas y cuando a una persona de edad avanzada se le mete una cosa en la cabeza no hay quien se la saque». José Luis, de 84 años, muy dado a contar historias, recordará ahora la de Rosa.