Cambre | Servicio de «Comedor sobre rodas» Ermitas Núñez tiene 85 años, vive sola y es una de los 21 beneficiados del servicio que de lunes a viernes ofrece la comida a personas que no se valen por sí mismas
12 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?ueron 21 las personas que ayer comieron pasta con queso y tomate de primero y filete de merluza o salmón de segundo. De postre, tocó fruta o yogur. Son los usuarios del servicio Comedor sobre ruedas , que comenzó a funcionar en Cambre el 1 de diciembre. El proceso comienza en una empresa de cátering, Serunión, que de lunes a viernes deja al mediodía contenedores con la comida en el centro polivalente de O Temple. Allí, Laura García y Loli Caamaño, de la compañía Mayores, la distribuyen en bandejas y las llevan a las casas, donde las dejan preparadas para tomar. En la ruta de Loli, que hace el recorrido por la zona más rural, la primera es Ermitas Núñez. El acceso a su casa, en O Toural, es una corredoira en la que crece la hierba. «Para a vellez non hai cura», explica y asegura que lleva sola desde que murió su marido -«era moi boíño, por eso me morreu tan pronto», dice- hace unos 18 años. Las cantidades no se le dan bien, comenta que no recuerda ni su edad y opta por coger el DNI, tampoco entiende «os novos cartos», por lo que recurre a una trabajadora social para ir a cobrar la pensión. Afirma que el subsidio que le quedó después de «ir a servir» no da para tener una asistenta. «Fan unha obra de caridade comigo, senón morro de fame», explica. Padece del corazón y de vértigo. Afirma que contar con la comida a domicilio al igual que la pulsera de teleasistencia es obra de Ricardo Puertas, trabajador municipal de Benestar e Cultura, departamento que puso en marcha esta iniciativa. En la sala se ve una caja de leche, junto a la nevera, pero afirma que sólo se atreve a ir a la panadería. En otro tiempo, comenta, llegó a Inglaterra, pero ahora afirma que no sale ni a pasear. «Estiven alí tres ou catro anos, pero o idioma non entraba en min», apunta como explicación para su regreso. Allí dejó a una de sus hijas, la otra, que vive en Mesón do Vento, sólo viene a veces de visita. «Aquí se tes patacas para dar virían moitos, pero así...», se queja de su aislamiento y de que no haya más relación con los vecinos. Gratuito Cumple el patrón y refunfuña al ver el primer plato. Como la mayoría de los usuarios reclama sopa o caldo y opta por aguar los tirabuzones de pasta del primer plato. «O fin de semana se me queda algo, métoo na neveira, quítoo e como», explica. Sus cenas son leche o café. Ermitas es dicharachera y habladora, aunque otros beneficiaros del servicio tienen problemas mayores que la soledad y los años. Una padece la enfermedad de Diógenes, acumula basura, y no permite acceder a su vivienda, hay matrimonios mayores que no se valen por sí mismos e incluso una familia completa -abuela enferma, el hijo de ésta y su nieto de 4 años- que necesita de esta ayuda porque la única persona válida en la casa tiene que trabajar. Por el momento, el servicio, diseñado para personas de la tercera edad con problemas, es gratuito.