Reportaje | Los Reyes Magos en el colegio Liceo La Paz Sus Majestades de Oriente llegaron a caballo al patio del centro educativo, donde los niños les entregaron cartas con sus peticiones de regalos para el próximo día 6
20 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El aroma de la niñez prendió con fuerza ayer el colegio Liceo La Paz. El día era especial y la ocasión única. Los más pequeños, cuya edad rondaba los tres años, recibieron a unos invitados particulares: los Reyes de Oriente, encarnados en Baltasar, Melchor y Gaspar. El colegio se propuso hacerlo de otra manera a la habitual. Edulcoró el encuentro con un toque de realismo, y decidió que los reyes no llegasen al lugar como en ocasiones anteriores, caminando a pie, sino que accediesen al patio encima de tres caballos. La apuesta funcionó. Desató la euforia de los asistentes. Todos querían tocar y acariciar a los animales cuando los tres iconos entraron en el patio principal, en el que no cabía ni un alfiler. El ambiente festivo se palpaba en el aire. Para los pequeños se trataba de liberar, a través de gritos de alegría, la tensión que les acompañó durante estos días previos a la visita. «Desde que supieron que llegarían los Reyes Magos, algunos se pusieron nerviosos», aseguró una profesora. Los preliminares de esta fiesta se iniciaron días atrás. En sus respectivas clases, las educadoras encargaron a los alumnos colorear dibujos que representaban a los tres reyes. El trabajo realizado se conformó en una especie de carta en la que cada alumno escribió no sólo su nombre, sino el regalo que desearía encontrar el día 6. Peticiones de regalos Para la niñas, la casa de las muñecas ganó por goleada. Casi todas parecían haber firmado un secreto acuerdo para pedir lo mismo, aunque cabe decir que algunas de ellas se salieron de esta línea y expresaron otros deseos, como la muñeca Barbie o el palacio de Cenicienta. En cuanto a los niños, sus deseos eran mucho más variados e iban desde los coches, avionetas y motos hasta los disfraces de Batman y Spiderman. El ambiente de juego y peticiones, colgado de los hilos de la ilusión, se prolongó durante más de dos horas. Una franja horaria en la que los niños entregaron sus cartas a Sus Majestades, charlaron con ellos, recibieron caramelos y, sobre todo, se comprometieron que se comportarán bien el año que viene. Concluyó con la despedida y las ganas de ver que el regalo pedido será exactamente el que recibirán. Y, como toque final, los reyes posaron con los pequeños. ¿Y Papá Noel? Los nervios y la espectacularidad del evento pudieron con algunos. Llegaron a negarse a acercarse a los tronos donde estaban los reyes, «por miedo», subrayaban las profesores. Pero, eso sí, no quisieron desperdiciar la ocasión. Así que encargaron a sus profesoras la misión de entregar sus cartas con sus respectivos deseos. Otros, si bien acudieron a ver a los reyes, quisieron saber por qué no había venido Papá Noel. «¿Cuándo viene?», preguntaban con semblantes serios, poniendo en un aprieto a los reyes. Éstos intentaron explicar que «las dos misiones son diferentes», aunque tengan un mismo fin, que se resume en la felicidad de los más pequeños.