PLAZA PÚBLICA | O |
29 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.AUNQUE nos puedan llamar pesados por insistir en la importancia de dar a conocer lo mucho que ofrece A Coruña en lo artístico y en la cultura, deseamos referirnos a alguna de esas muestras de arte que a muchos nos emociona y que mantienen vivo el espíritu. En la Fundación Barrié, por ejemplo, se exhiben cerca de medio centenar de obras en una colección que lleva por título general Impresionismo , nombre que realmente no tiene evidentemente la intención de impresionar (dicho sea sin ánimo de sabelotodo), sino de ofrecer esa pintura de finales del siglo XIX, que recogía una nueva visión de la realidad y un colorido que llamaba la atención, un poco como reacción a otras corrientes del arte que a Monet, Manet o Renoir no gustaban demasiado. Fueron los impresionistas auténticos adelantados del arte y crearon escuela, seguidos más tarde por los llamados postimpresionistas y los puntillistas. Todos tienen su cabida en este esfuerzo de la Barrié, entidad que logró con gran esfuerzo que la Fundación Corboud cediese la pintura para ser admirada en este Noroeste hispano. Sin caer en la tentación de convertirnos en críticos (que los hay y buenos en nuestra ciudad), nuestra admiración por los puntillistas, preciosos cuadros, como uno de H. Edmon Cross o Van Dongen, de todo punto recomendables y que se exhiben en la sede del Cantón Grande. Pero no queda aquí, con ser importante, la oferta artística (y cultural, claro) pues el mes de diciembre se iniciará en otro local, Coarte, una cita con Miró, Tapies, Picasso y otros reconocidos artistas. Por hoy, ya bastan las muestras aludidas, no vaya a ser que nos tilden de exagerados.