Historias de A Coruña | Una institución desaparecida El Monte de Piedad fue fundado en 1876 y se mantuvo operativo hasta 1981, aunque sigue presente en la memoria colectiva a través de recuerdos y canciones populares
13 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La única huella que ha quedado de esta institución ha sido la canción estudiantil que interpretan las tunas y que habla de «los libros empeñados en el Monte de Piedad». Fue fundado en Madrid en 1702 por el filántropo Francisco Piquer, capellán de las Descalzas Reales. Era una modalidad de préstamo mediante el cual se obtenía una financiación en función del bien que se aportaba como aval y que quedaba depositado en la institución hasta la cancelación del préstamo. Surgió el Monte de Piedad con el primer objetivo de aumentar los sufragios por las «ánimas del Purgatorio» y con el segundo de «aliviar las necesidades de los vivos a través de préstamos sin intereses y, como consecuencia, la lucha contra la usura». En A Coruña, al fundarse en 1876 el Crédito Gallego, se contempló en sus estatutos la posibilidad de establecer una Caja de Ahorros y Monte de Piedad que facilitase el ahorro a las clases más modestas. La orden ministerial era del 8 de junio y la primera junta administrativa estuvo presidida por José María Abella, que era, a su vez, vicepresidente del Crédito Gallego. Acto depresivo En la memoria de 1880 se decía: «En Galicia suele tomarse como acto depresivo o de desesperación el sacar un objeto de casa para empeñar. Los menos se lanzan a empeñar alhajas u otros objetos a los prestamistas, que con frecuencia conocen, y de modo alguno quieren llevarlos al Monte de Piedad, pues aunque es verdad que en él tomarían lo preciso a un módico interés, también lo es que en estos establecimientos no pueden prescindirse de algunas formalidades que retraen al que todas le sobran menos el dinero que con impaciencia ansían». El funcionamiento definitivo del Monte de Piedad fue en la segunda mitad de 1889 y a finales del año siguiente ya tenía concedido dinero sobre 1.199 empeños por un total de 43.725 pesetas. En aquel tiempo los usureros trabajaban al 40 o 50% de interés. El apogeo de los empeños en el Monte de Piedad fue en la larga posguerra española, que duró más de tres décadas. Las jubilaciones eran escasas, los sueldos bajos y la seguridad social estaba en sus inicios. Había que conseguir dinero para comer, para ir al médico, comprar medicinas y otras muchas cosas. El veterano periodista Vituco Leirachá recuerda que hasta se empeñaban sábanas, mantas y colchones, pasando después a hacerlo con útiles de cocina, abrigos y gabardinas. En 1950, por ejemplo, se empeñaron 72.501 objetos por un valor de más de dos millones de pesetas. La mayor recaudación se dio en 1959, con 30.000 empeños y un valor de 5,3 millones. El Monte de Piedad estaba en un edificio de la calle del Orzán, cerca del cine Goya (donde después funcionó un club de jubilados dependiente de Caixa Galicia). En junio de 1981, el Monte de Piedad decidió no admitir más empeños. En realidad, fue una desaparición paulatina, pues la Caja de Ahorros coruñesa (que se fusionó con la de Lugo en 1944) había implantado una serie de préstamos populares que hacían innecesario los empeños de ropas y efectos, quedando únicamente los de alhajas.