Estudiantes

CARLOS FERNÁNDEZ

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

10 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

TANTO tiempo esperando ilusionados los coruñeses la llegada de la Universidad y ahora tienen más miedo a los pisos de estudiantes que los indonesios a un tsunami. Cerca de mí se ha instalado uno de ellos. Hace varios años estuvieron otros estudiantes, que lo dejaron como un erial. Pero éstos de ahora parecían «gente de garantía», pues estaban en los últimos años de una carrera de grado superior. Esta carrera tenía fama de exigente, por lo que suponía que los estudiantes harían honor a su nombre y habría poco ruido y mucho silencio. Pero no fue así. El primer día hubo un party , que acabó a las 5 de la madrugada y eso porque tuve que darles unos golpes en el suelo para que se percatasen de que hay gente que se levanta a las siete de la mañana para ir a trabajar. Después, a pesar de haber hablado tanto con el propietario como con los inquilinos, volvió la movida: gritan más que hablan, cierran las puertas interiores y las de su piso con unos golpes que retumba el edificio y siguen organizando partys. Ante ello, uno se pregunta: si aprueban, es que tal carrera ya no es lo que era, aunque también pudiera ser que nos hallásemos ante estudiantes prodigio, que con un simple ojeo de la asignatura se les queda grabada en el cerebro. Entre las respuestas que me dio el dueño del piso cuando protesté, una muy significativa: «Querido amigo, esta es la juventud que nos ha tocado vivir». Pues nada, que siga la fiesta. A mayor abundamiento, un catedrático de Derecho de Santiago me dijo que estudiantes de los últimos cursos de la carrera cometen en sus exámenes faltas de ortografía que hace años les hubiesen impedido aprobar Gramática en segundo de bachillerato.