La exposición de LivCom refleja treinta formas de entender la ecología

Fernando Molezún A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: XOSÉ CASTRO

La muestra pública exhibe los proyectos de las ciudades participantes en el certamen La diversidad de razas e idiomas convierte a Palexco en un gran foro intercultural

05 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Gentes de todas las razas y tonalidades de piel posibles paseaban ayer por las inmediaciones de Palexco, donde se celebra estos días la muestra de LivCom. Se trata de una moderna torre de Babel en la que las comisiones de ciudades de todos los rincones del planeta presentan sus proyectos de desarrollo para hacerse con el Premio Internacional de Comunidades Habitables, un reconocimiento a la calidad de vida que se puede disfrutar en estas urbes. Praga, Oslo, Songjiang, Coventry... Y así hasta 34 ciudades que presumen de lo bien que viven sus habitantes, se dan cita en una exposición que cuenta con unos paneles explicativos de las características y virtudes de cada urbe, con el cuidado del medio ambiente como tema común en todas ellas. No importa el tamaño: desde la más grande a la más pequeña cuentan con idénticos medios para dar a conocer sus encantos. Además, las cuatro empresas patrocinadoras -Fadesa, Caixa Galicia, Begano y Urbaser- cuentan también con un espacio expositivo, en el que puede verse, por ejemplo, una animación en tres dimensiones del edificio de la Fundación Caixa Galicia del Cantón Grande. Palexco se ha convertido, así, en una megaurbe gobernada por intérpretes y azafatas, con el inglés como idioma oficial. El uso de esta lengua resulta paradójico en stands expositores como el de la localidad segoviana de Cuéllar, donde citan como uno de sus atractivos turísticos un tal «running of the bulls», que no es otra cosa que un castizo encierro taurino. Crespón negro La sobriedad de algunos espacios expositivos, como el de Miraflores, en Perú, que cuenta tan solo con unos cedés informativos, contrasta con el bullicio de la zona dedicada a Bayamón (Puerto Rico), donde los miembros de su delegación, al grito de «¡Buenos días, good morning!», asaltan a cada visitante agasajándole con golosinas típicas de su tierra, como el dulce de batata. Pero el panel que desgraciadamente destaca es el de Delhi. Frente al colorido que desprenden el resto de las presentaciones, en el de la ciudad de la India luce solitario un crespón negro. Esta delegación decidió suspender su participación en los premios por los recientes atentados ocurridos allí.