¿Qué esperas del nuevo curso?

Elena Silveira
E. Silveira A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | Los alumnos y el personal de la Universidade da Coruña explican cuáles son sus objetivos para este año académico Ya han comenzado las clases en el campus y un grupo de estudiantes exponen su lista de prioridades para este año. Aprobar, conocer gente e ir de fiesta son algunas de sus metas

08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«Uno empieza siempre con mucho ánimo: no te pierdes ni una clase, pasas los apuntes a limpio y quedas en la biblioteca. Pero todo eso se acaba en un mes». Carmen, estudiante de Derecho de 27 años, dice que esto le pasa a todos los estudiantes y que a ella, por muchos buenos propósitos que haga, siempre le coge el toro y se deja arrastrar por las fiestas. No quiere que aparezca su apellido en el reportaje para que los profesores no la fichen y, entonces, confiesa que en su piso (convive con otras dos alumnas de Derecho) se lee más el Suplemento TV que el código civil. «Nosotras ponemos voluntad, pero se nos van los ojos a las revistas, que tienen fotos en color», bromea. Pero este año quiere tomarse la cosa en serio: «Tengo que sacar las asignaturas que me quedan. A este paso me confundirán con los profesores». El gasto económico que suponen sus estudios ya empieza a pesar. «Pero es difícil renunciar a la vida universitaria», dice. Para la mayoría de los estudiantes entrar en el campus es un cambio radical. Patricia Iglesias, que ha comenzado este año primero de Logopedia, dice que se vino de Ferreira-Valadouro, en la mariña lucense, para vivir en una ciudad: «Pero agora teño morriña, supoño que será o período de adaptación. Noto moitísimo cambio, na xente... pero teño gañas de estar aquí. Para min supón cambiar de hábitos e convivir con máis xente». Espera que los estudios universitarios le permitan conocer gente. ¿En fiestas? «Ben, haberá que repartilo: un pouco de festa e un pouco de traballo». Es lo mismo que piensa hacer Brais Lourido, de Lugo, que llega a la facultad de Informática con algo de temor: «É que os profesores e os alumnos non cho pintan moi fácil». Dice que su objetivo es aprobar y, el próximo año, dejar la residencia y cambiarse a un piso: «Para no tener horarios». Otro futuro licenciado en Informática, David Manteiga, dice que este año, además de aprobar, se ha planteado más objetivos: solicitar una beca Erasmus, acudir a las fiestas para conocer gente de otras facultades y (¡atención!) aprender a lavar la ropa... «Es que yo creo que eso es fundamental para vivir de forma independiente. Bueno, eso y tener dinero, porque lo de cocinar no entraña ninguna dificultad». Una beca Erasmus también es el gran sueño de Bea Vázquez, alumna de segundo de Filología Inglesa. «Poder hacer parte de la carrera fuera de A Coruña. Quizás en Nottingham o en Amsterdam. Tendré que solicitarlo en febrero», explica. Además, este año hará un especial esfuerzo para sacar limpio el curso, con 12 asignaturas, y los exámenes de francés e inglés en la Escola Oficial de Idiomas: «Aunque sé que tendré difícil aprobar todo en junio». No tan volcada en los estudios estaba, al menos hasta este curso, Cristina Naya. Con 23 años está en segundo de Empresariales y su reto para este año es acabar la diplomatura: «Quiero venir más a clase, estar más centrada y terminar para trabajar y pagarme los gastos del piso». Reconoce que no puso mucho empeño en los libros «es difícil cuando trabajas al mismo tiempo», pero explica que hubo algo más: «Está claro que las fiestas me gustan, sino ya habría acabado». Lo de compaginar trabajo y estudios tampoco lo lleva muy bien David de la Fuente. Con 27 años tiene colgadas unas cuantas asignaturas en Aparejadores. Antes iba casi todos los días a Santiago (allí trabaja en una pizzería), pero este año quiere cogerse un piso en A Coruña y centrarse en los estudios. «Voy a ir más a clase y acostumbrarme a estar a las nueve en el aula. Coger más regularidad, el ritmo...», explica. Claro que no quiere renunciar a un viaje a Italia que tiene programado para diciembre, «antes de que me encierre para los exámenes». Un viaje también es el objetivo de este año para Mónica Vázquez, estudiante de Químicas. Claro que tendrá que hacerlo a final de curso: «Llevo un año y medio ahorrando para irme a París, a Disneyworld. Por eso y porque tengo ganas de trabajar y de comprarme un coche intentaré sacar este año todas las que me quedan». Su independencia depende de ello. Con los veteranos «Sacar todas». Pedro del Pozo también lo tiene claro a la hora de prioridades. Empieza este año Arquitectura, pero tendrá que compaginar esa labor «con hacer nuevos amigos para toda la carrera, si se tercia, encontrar novia» y compaginarlo con las fiestas. «Los veteranos de la residencia ya nos llevan y te presentan a gente». Juan Bayón, de 23 años, bien podría ser uno de esos veteranos. Está en quinto de Arquitectura y dice que intenta salir de marcha todo lo que puede «para desconectar». Este año quiere viajar (aprovechar los que se organizan en la escuela), que la comunicación con los profesores sea buena, apuntarse a un gimnasio y, sobre todo, encontrar el tiempo que le falta para entregar los trabajos en la escuela. No sólo los alumnos se han propuesto objetivos. Por ejemplo, para este año, uno de los conserjes de Ciencias, Juan Galiñanes, espera que aumente el número de alumnos tanto en Químicas como en Biología. Y, sobre todo, que la persona que sustituya a su compañero Leopoldo, que se jubilará dentro de poco, «sea tan buena persona como él». Para Álvaro Porto Dapena, profesor de Filología Hispánica, su gran reto este año es conseguir el máximo de sus alumnos, mientras que para la directora de la escuela de Empresariales, Aurelia Blanco, el caballo de batalla será la adaptación al espacio europeo y conseguir el grado para su diplomatura.