Gafas negras, telescopios, artilugios para contemplar el eclipse anular y RadioVoz para contarlo. A las once menos diez, el parque es una fiesta para los fans del cielo
03 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Gastronómica no, astronómica. No había empanada en la fiesta que ayer se vivió en Santa Margarita. No hacía falta el reclamo. Estaban el Sol, la Luna, y un eclipse que no se podrá observar hasta dentro de veinte años. «Quiero ser astrónomo». Este fenómeno natural despertó la vocación a Rolando, un niño de 9 años, que desde muy pequeño es un amante de la astronomía. «Tengo un telescopio en la habitación y un montón de libros de ciencia», asegura Rolando. Este fue uno de los niños que se reunió en el parque de Santa Margarita para observar un acontecimiento único. «Es algo mágico. Yo tengo que aprovechar esta ocasión porque ya no lo voy a ver más», comentaban una señora mayor mientras miraba a través de las gafas. «Ya había vivido el de Riazor, pero este es especial», aseguraba María. Entre los presentes, algunos muy ingeniosos. «Como no me podía exponer al sol tuve que inventarme algo», decía Karen. Esta chica diseñó la forma de poder verlo sin necesidad de estar expuesta al sol y, a través de un espejo, reflejó el eclipse en la pared del Planetario. Los niños eran los más curiosos. Muchos se habían saltado las clases para presenciar una oportunidad única. Casi todos sabían lo que era un eclipse y observaban expectantes el proceso de ocultación del sol. Para ellos era su primera oportunidad de vivirlo en directo. Y, en directo, lo narró RadioVoz con la emoción de un gol.