Del jabón a la gomina

Patricia García Lema
Patricia García A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | La fábrica de La Toja se hace centenaria Los empleados de la factoría, que ha pasado por numerosas manos en los últimos años, celebran hoy la efeméride con una fiesta en el Hotel Hesperia

30 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?odo un siglo de aromas, texturas, colores, fragancias. La fábrica de jabones de La Toja cumple cien años y para celebrarlo todos los trabajadores, algunos de ellos con más de veinte años de antigüedad, se reunirán hoy en el Hotel Hesperia Finisterre para rememorar la fundación de esta tradicional empresa. Aunque sus jabones siguen siendo los de siempre, no se puede decir los mismo de su titularidad. Fueron muchos los empresarios que se encargaron de sacar al mercado los tradicionales jabones de La Toja. Desde el Marqués de Riestra hasta el actual propietario Schwarzkopf & Henkel, que el 1 de junio del 2002 asumió el mando de la producción, fueron muchos los que pasaron por esta allí. Los primeros jaboncitos de manos tienen su cuna de nacimiento en la fábrica que se construyó en la isla de A Toxa, alrededor de 1905. Poco a poco, los aromas de esta casa se hicieron cada vez más conocidos, no sólo entre los gallegos, sino en todo el territorio nacional. Al aumentar la producción, en la época de los 60 se construyó un nuevo edificio en A Coruña, situado cerca del puente de A Pasaxe. Para apoyar la producción de A Coruña se crearía la actual fábrica de Culleredo, a finales de los 80. Tras su apertura el edificio de A Pasaxe cerró sus puertas y dejó solos al frente de la producción a A Toxa y a Culleredo. En el 2000, la factoría de la isla produciría sus últimos jabones y, posteriormente pasaría a convertirse en un balneario. Actualmente, en Culleredo se fabrican más de 130.000 millones de unidades al año, que se distribuyen por toda España y por otros países europeos. Producción variada Cuando se habla de La Toja a todo el mundo se le viene la misma imagen a la mente: la tradicional pastilla de jabón. Pero desde sus inicios, esta singular empresa se ha dedicado a la elaboración de otros productos como sales de baño, dentífricos, talco, brillantina o incluso pomadas. Aunque las formas de trabajar han cambiado mucho hasta el día de hoy, en la fábrica de Culleredo se combina la elaboración de productos antiguos con otros de más reciente creación. Sus geles y jabones son unos de los más apreciados. No se sabe cuál es la fórmula utilizada, pero de lo que si hay constancia es el hecho de que algunos de ellos contienen sales minerales extraídas de los propios manantiales de la isla de A Toxa, que aporta un toque distintivo. Hoy en día, apenas queda nada de las tradicionales formas de hacer jabones. Por eso, para conservar alguno de los viejos artículos fabricados antiguamente, al entrar en el edificio se puede ver un pequeño museo.