?a exposición José Ruiz Blasco (1838-1913) que organizó la Fundación Pablo Picasso motivó la edición de un extenso catálogo sobre la obra del artista. Abren el volumen unas frases atribuidas al propio Picasso sobre el trabajo de su progenitor: «Mi padre pintaba cuadros de comedor, de aquellos que tienen perdices o pichones, liebres y conejos», dice. Se refiere también a los elementos más repetidos en sus lienzos -«Su especialidad eran las aves y las flores. Sobre todo palomas y lilas»- y se destaca en el catálogo la referencia explícita de Pablo Picasso a que «una vez hizo un cuadro enorme que representaba un palomar abarrotado de palomas...». Los pájaros que, después, su hijo convertiría en un icono de la paz se repiten una y otra vez en la producción, dispersa, de Ruiz Blasco. En la exitosa muestra de Málaga, de la treintena de obras expuestas apenas media docena quedan exentas de la aparición del característico pichón. En el anecdotario del joven Pablo Picasso quedó para la posteridad su hartazgo a la hora de pintar las patas de las aves. Tanto que, después, él decidió pintar la mayoría de sus palomas sin patas. Incluida la de la paz.