«Si me muevo de la cola, me da un ataque»

Pablo Pazos A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: CECILIA DÍAZ

Crónica | Locura por Juanes en el Coliseo Los fans del colombiano más madrugadores se presentaron a las diez de la mañana para copar los puestos de privilegio

26 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

A las diez de la mañana, con doce horas de antelación, se presentaban en el Coliseo los primeros fans de Juanes. Dos parejas que se disputaban el honor de haber llegado primero. De un lado, Natalia, acompañada de su novio y provista de una camiseta con la imagen del cantante, reclamaba el privilegio. «Voy a intentar darle un regalo, una muñequera con llamitas», explicaba. Del otro lado, Jessica y Sonia, de Negreira. «Si me muevo de aquí, me da un ataque», aseguraba la primera. Mientras, en el aeropuerto de Alvedro, Ángela Pedrozo, paisana de Juanes, esperaba la llegada del artista desde las 11.30. En vano, porque, tras el concierto del jueves en Gijón, el medio de transporte elegido fue el automóvil. Concretamente, una furgoneta azul, con los cristales tintados, que llegaba discretamente al Coliseo en torno a las 19.10 horas. Allí le esperaba un grupito de cuatro fans que esperaban poder retratarse con su ídolo. La más atrevida tuvo que conformarse con aporrear una de las ventanillas al grito de «¡Cachondo, cachondo!» El colombiano llegaba con el tiempo justo para hacer la prueba de sonido, regresar al hotel y arrancar con el concierto a las 22 horas. Las colas frente a las entradas empezaban a engrosarse a cuentagotas. Mayoría de chicas, y aplastante de jóvenes. Los paisanos del autor de La camisa negra eran los encargados de aportar la nota de color. Más bien de tres colores: rojo, azul y amarillo, los de la bandera de Colombia. De este país, aunque afincadas en A Coruña, procedían Johanna y Vanessa Franco, perfectamente uniformadas, sombreros incluidos. «Si lo tuviera delante le diría que siga siendo paisa , vacano y sencillo como siempre», confesaba Vanessa después del clásico «Queremos un hijo tuyo». También oriundo del país del café, pero residente en Vilagarcía, aguardaba impaciente un quinteto provisto de una enorme bandera. «Juanes es fantástico, divino, es un parcero, un amigo», se deshacía en elogios una de las componentes del grupo. «Tenemos un dicho que dice: 'Uno por pobre y feo pero antojado'. Significa que tienes ganas pero no puedes», explicaba una de sus amigas para describir lo que haría si le dejaran a solas con el cantante.