Entrevista | Chen Kaixian
14 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Chen Kaixian es un experto chino en la obra de Cervantes. Ayer estuvo presente en el curso organizado por la UIMP El Quijote ayer y hoy. -¿Cuándo llegó «El Quijote» a sus manos? -En los años 50, cuando estudiaba en la escuela de secundaria, proyectaron un filme realizado en la URSS, Don Quijote. Ésa fue la primera vez que tuve conocimiento de la obra. Más adelante, en 1978, lo leí en una edición china. -¿Por qué se interesó por la obra de Cervantes? -Mi padre me recomendó que estudiase literatura hispánica. En 1979, tras la Revolución Cultural, se abrieron las puertas en China y tuve la oportunidad de estudiar en México. Allí me formé en literatura española y latinoamericana y desde entonces no me separé de Cervantes. -Su padre fue un estudioso de Shakespeare, ¿qué tiene en común con él? -Él, como experto en literatura, me recomendó que estudiase a dos autores, Cervantes y Borges. Fue, sin duda, quien me inculcó el gusto por la literatura extranjera y, gracias a él, estudié a Cervantes. -Usted lleva el centro de estudios cervantinos en China, ¿cuál es su objetivo? -Ahora estoy jubilado y vivo en Shangai, pero desde allí continúo la labor que comencé con el centro de estudios cervantinos en la Universidad de Nanjing. Como El Quijote no es muy conocido en China, nuestra intención es promover un intercambio entre las dos culturas, y, sobre todo, la divulgación del quijotismo. -Puede resultar curioso que un oriental se haya interesado por la obra cumbre de las letras españolas, ¿cómo explicaría esto? -El problema es que la mayor parte de la gente ve esta obra como un simple libro de diversión, de locura. Pero, en realidad, El Quijote es mucho más, es una obra universal con un ideal inmortal. El quijotismo está basado en el lindo ideal humano. -Dice que la obra de Cervantes no es muy conocida en su país y sin embargo habla de «quijotismo universal», ¿a qué se refiere? -Aunque la obra cervantina no es muy conocida en China, el ideal del quijotismo sí, es un ideal inmortal. El comunismo, en sí mismo, es quijotismo, Marx lo creó así.