Hormigón con sello propio

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR DELGADO

Bergondo | Arquitectura El edificio Utande fue la primera nave comercial que se construyó con hormigón al aire. Aunque nunca abrió sus puertas, su original diseño sirvió para levantar más empresas

09 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?Siempre que pasábamos por la N-VI observaba el edificio (Utande) con unas miradas muy tristes. Era la primera nave que había construido y no había llegado a inaugurarse». Quien habla es José Quintás, el hombre de confianza del desaparecido arquitecto Domingo Tabuyo. A él se debe esta construcción tan singular, que desde 1974 permanece abandonada al lado de la N-VI, en Bergondo, y que ahora se convertirá en la nueva sede nacional de BricoKing. «A él le pidieron que hiciera una nave a su aire, porque realmente estaba especializado en viviendas. Así que, como les gustaban tanto las estructuras con cemento al aire, diseñó este edificio, del que estaba encantado como quedó», recuerda Quintas, que define a su jefe como «un hombre muy bueno en su trabajo, que siempre le daba mil vueltas a un proyecto, y que realmente era un genio». A pesar de que el edificio Utande nunca llegó a abrir sus puertas, su original estructura impactaba a todos los que pasaban por la N-VI, y otros dos empresarios encargaron a Domingo Tabuyo que diseñase sus futuras naves. Primero se construiría la de la firma Marcos Naveira e Hijos (donde hoy está Norcontrol), en Bergondo; y más tarde se levantaría la nave de Louzao, donde se instalaría el concesionario de la Mercedes. José Quintas no se acuerda de cuánto costaron estas edificaciones, «aunque ya eran bastante caras para aquella época. Recuerdo que el de Louzao incluso le había pagado parte del dinero con un coche». Otros ejemplos Aunque Domingo Tabuyo no nació en A Coruña sino en O Bierzo, fue en la ciudad herculina donde desarrolló toda su carrera profesional, marcada por sus sólidos conocimientos sobre el hormigón armado y su dominio del cálculo para optimizar las estructuras porticadas, en las que empleaba vigas de altura estricta y vigas de pared. Además de estas tres edificaciones singulares, también llevan su sello el Aeroclub de Alvedro, los edificios sociales del Circo de Artesanos, la iglesia de San Rosendo, así como la rehabilitación del Banco de España.