Calma chicha en las fragatas

Pablo Pazos A CORUÑA

A CORUÑA

CECILIA DÍAZ

Acceso libre a los buques de la OTAN que fondean en A Coruña

09 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Aprovechando su estancia en A Coruña, las fragatas Bayern y Corte Real , alemana y portuguesa, permitían ayer, como hoy, el acceso del público. El horario, de tres a cinco de la tarde, confirmó los peores presagios. A las cuatro, la Bayern había recibido unas 25 visitas . El panorama en la Corte Real era incluso peor. Yannich Puhl, cabo, recibe a los visitantes junto a la pasarela de embarque de la Bayern , tras una mesa con folletos. Explica que el horario es el mismo en todas las ciudades en las que atracan. A bordo, la tripulación se reparte estratégicamente para vigilar que nadie hurgue donde no debe. Junto al lanzador de misiles mar aire Seasparrow, Francisco y Víctor Esteban, hermanos, contemplan el agua en calma. Explican que no se pierden ninguna visita de esta clase, probablemente debido al paso de Francisco por la Marina. Dicen que los alemanes son más fríos que los portugueses. En el hangar de los helicópteros, ahora vacío, espera el oficial de segunda Bahr con cara de aburrimiento. Nos muestra el camino hacia otro hangar donde llama la atención la presencia de una diana, un casete en el que suena música techno y una decena de bicicletas estáticas. «Para deportistas», explica Bahr con una sonrisa. «Cómo se lo montan», comenta Francisco. Por cubierta pasea un matrimonio de Cáceres, Francisco Generelo y Alfonsi Chaves, impresionados por las dimensiones del buque. Como Esteban Pérez y Adelaida Pitaluga, que han venido con sus hijos Camilia y Emilio; a los pequeños les han encantado «el cañón y la escalera». Tanto unos como otros desconocían la presencia de las fragatas; a Esteban y Adelaida les abordaron los propios tripulantes y les invitaron a subir a bordo. Alemanes y portugueses aguardan a que llegue la hora de echar el cierre. Hoy aprovecharán para visitar la ciudad, de la que apenas han visto nada hasta ahora.