Cines en peligro de extinción

Dolores Vázquez A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN

El Alfonsetti y el Royalty están cerrados momentáneamente a la espera de un futuro incierto La familia Pita negocia con el Ayuntamiento y los Pérez pretenden alquilar la sala

04 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Las dos únicas salas de cine estables de la comarca, Alfonsetti en Betanzos y Royalty en Sada, están cerradas temporalmente. En ambos casos el futuro es incierto. En el primero está a expensas de las negociaciones que se realicen con el gobierno brigantino, ya que es una concesión perpetua, y en el segundo a que alguien se interese por unas instalaciones en las que ya se ha colgado el cartel de «Se alquila». Los dos volverán abrir si no logran su objetivo, el Alfonsetti en el mes de julio y el Royalty en agosto, sólo para dar servicio a los vecinos. Ambas son empresas familiares perjudicadas por su proximidad a A Coruña, por los circuitos comerciales y por la bajada de espectadores para el séptimo arte en los últimos años. En ambos casos ha pesado la tradición para mantener abiertas unas instalaciones que guardan los recuerdos de varias generaciones. Una herencia Si en el caso del Alfonsetti su historia está vinculada a los Pita, famosos por ser los encargados de la suelta de un gigantesco globo de papel, en el Royalty son los Pérez. José Pérez López es el tercero de una generación vinculada al cine. «Mi abuela y mi abuela lo heredaron en 1937 de un tío, junto con sus deudas, y lo sacaron adelante. Mi padre lleva allí desde los 13 años», explica. De 1980 a 1995 la sala sólo abría en verano y a partir de ese año se optó por renovar el sonido, la maquinaria de proyección y por acondicionar la sala de butacas. «Te da pena no darle mayor uso, pero es desesperante, al margen de las pérdidas económicas, ver poquísima gente en los pases», comenta Pérez López, que reconoce que las 100 personas que asistían ahora de media los fines de semana no pagarían ni la renta del inmueble. «Hemos cerrado sine die y no tenemos pensado volver abrir, pero quizás si nadie lo alquila lo hagamos en agosto», puntualiza, y explica que esta incertidumbre ha impedido realizar una despedida en toda regla. Tiene claro que nadie optará por mantener el cine y que, si alguien se interesa por las instalaciones, será sin duda para montar otro tipo de negocio.