Un falso aviso de bomba provocó las denuncias sobre la deficiente vigilancia que hay en el edificio
A CORUÑA
?ranscurría un día normal en los Juzgados coruñeses cuando, de repente, a las doce y diez, 19 coches de policía aparcaron frente al edificio. Nadie podía quedar allí dentro. Mientras desalojaban los juzgados, «la policía nos decía: ¡Que no cunda el pánico!», asegura Noelia Martínez, una alumna del instituto Fernando Wirtz Suárez. Ella y dos amigas estaban allí cuando dieron el aviso. «Pensamos que nos estaban echando a nosotras», asegura Ana María González. Sólo cuando aparecieron los perros se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo. Los canes empezaron, entonces, a rastrear las instalaciones en busca de la supuesta bomba. Mientras tanto, en el exterior, los cuerpos de seguridad acordonaron las calles Monforte y Capitán Juan Varela. Grupos de curiosos empezaron a apelotonarse. Algunos de ellos, también se atrevieron a hacer cábalas. Un abogado, Luis Astray, lanzó el interrogante de si habría podido ser el grupo terrorista ETA, «para generar tensión con lo de las elecciones vascas». Pero una hora más tarde, el terreno estaba despejado. Había sido una falsa alarma. La gente reanudó entonces su vida normal, aunque no sin miedo: «¿Está seguro de que se puede entrar ya?» le preguntó un vecino a uno de los policías, poco antes de entrar en el edificio.