«O naufraxio volveume nervioso, contesto mal»

Ramón Castro A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

Testimonio | El único coruñés que puede contar el siniestro, con 36 muertos Se cumplen 25 años del accidente del «María Alejandra». José Sendón, uno de los siete supervivientes, repasa los hechos

28 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?Once marinos gallegos, desaparecidos en el naufragio de un petrolero». Así titulaba La Voz a cinco columnas el 13 de marzo de 1980. Se acababa de hundir el María Alejandra, con un balance de 7 supervivientes en una tripulación de 43 personas. Entre ellos, José Sendón Sendón, el único coruñés que puede contarlo. Sendón, ya jubilado, recuerda los hechos con detalle. «Eran as once da mañá e chamáronme para limpar e preparar os tanques. Eu sabía que era perigoso, que podía estoupar todo, porque non estaba inertizado, pero non me fixeron caso. Limpei e díxenlles: En hora e media isto vai estoupar, e así foi». La versión oficial corrobora que el accidente se produjo por una acumulación de gases. El petrolero, con un peso de 240.000 toneladas, explotó y se hundió frente a Mauritania. José Sendón salvó su vida al ser recogido por un atunero, tras resistir catorce horas solo en el mar. «Non se vía nada, todo era fuel -relata-. Eu nadei o que puiden e ao final estiven agarrado a unha escaleira. O frío non era problema porque alí a auga está quente; eu ao que lle tiña medo era aos tiburóns». En el naufragio murieron varios coruñeses. Entre ellos, José Castro Tieles, cuñado de Sendón, originario de Muros como él y vecino suyo en Eirís. Se salvó, en cambio, Juan Antonio Núñez, que vivía en el Castrillón, aunque falleció hace años. José Sendón regresó de Mauritania con el cadáver de su cuñado, y admite que el siniestro le dejó secuelas. «Volveume nervioso, contesto mal», dice. Y añade: «O corazón tampouco me foi ben despois daquilo, voume operar agora». El marino recuerda los hechos con naturalidad y explica su precisión en los datos. «É que eu era bombeiro no barco e para bombeiro hai que ter unha cachola terrible. Hai miles de válvulas -enfatiza- e hai que coñecelas todas».