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Un apagón con poca miga

Víctor Omgbá A CORUÑA

A CORUÑA

Crónica | Cortes de luz en Cortiñán La avería eléctrica que sufrió esta localidad dejó a la mayoría de sus vecinos sin el pan de toda la vida. Tuvieron que pedirlo «prestado» a otros fabricantes

11 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Hay apagones y apagones. No es lo mismo vivir uno en el que sólo hay que sacar las velas y encenderlas que tener que ver cómo el horno, lleno de pan, va enfriándose poco a poco. Fernando Nogueira Pedreira, dueño de una panadería en la localidad de Cortiñán, vivió «impotente» una situación similar la mañana de ayer. Tenía todo preparado cuando se marchó la luz y con ella toda la producción de un día. Cuenta, apenado, que las pérdidas se cifran en unos 1.000 euros, sin contar las molestias que él y su mujer tuvieron que aguantar. «No podíamos dejar así a los clientes sin pan. Hubo que ir a varias panaderías para pedir pan». Ha denunciado el hecho ante Unión Fenosa. En el momento en el que ocurrió el apagón, recuerda Pedreira, «estaba el pan en el horno». Eran las siete de la mañana. Cuenta que vieron una luz naranja que palpitaba en el transformador. «Llamamos a Fenosa y cuando llegó el técnico, el chico que nos ayuda en las tareas fue a preguntar. Le dijeron que se había agotado el combustible». La luz no volvería hasta siete horas más tarde. Llegó la luz, pero tuvieron que tirar toda la producción de pan del día. Aún en un rincón de la finca está lo que hubiera sido el alimento del día para muchos, una masa de harina cruda que se quedó sin culminar el proceso. «Es que ya son varias las veces que se ha ido la luz. Si es un día lo entiendo, pero son muchos más al año», se lamenta. La historia del transformador de Cortiñán tiene varios episodios. No hace poco, recuerda el afectado, se incendió. «Estuvo ardiendo. Llamé a los de Fenosa y vinieron rápidamente y lo arreglaron», cuenta Pedreira. Anteriormente los vecinos habían visto cómo el artilugio rompía el compromiso que tenía de proporcionarles energía eléctrica. El año pasado, recuerda el dueño de la panadería, les dejó colgados sin suministro en más de siete u ocho ocasiones. La última vez que recuerdan, el transformador les dejó sin luz la noche de viernes a sábado. También hubo noches en la que la luz se iba de forma intermitente. «Iba y venía», afirma, «hasta que logró estabilizarse».