En dos minutos | Mory Kanté El músico guineano actuó el sábado pasado en el Palacio de la Ópera en un concierto organizado por la Barrié dentro del ciclo «Cartografías Sonoras»
28 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?estido de un riguroso blanco, el músico Mory Kanté se presentó el pasado viernes ante un centenar de asistentes que acudieron al auditorio de la Fundación Barrié para asistir a una máster class organizada por dicha entidad y en la que, el artista, que al día siguiente actuó en el Palacio de la Ópera, recorrería los aspectos que singularizan la música africana y, particularmente, los mandingas y su relación con la figura del griot . Con la serenidad que le caracteriza, Kanté recordó al público el verdadero significado de este término que, según él, ha sido mal interpretado en occidente al ser considerado como un trovador o simplemente como un bufón en la corte real. El griot , explicó Kanté, es la «sangre que irriga todo el cuerpo humano, la que conoce todo el cuerpo humano. Es la voz del pueblo mandinga porque ellos son los testigos oculares de los hechos históricos, económicos y culturales». Kanté recordó que un griot debe reunir tres aspectos importantes: ser contador, músico y cantante. Desde esta perspectiva, Kanté, que confesó que no sabe solfeo, hizo viajar a los asistentes a los territorios mandingas gracias a la música del xilófono y de la kora, cuyas notas le fueron quedando «desde que andaba atado a la espalda de mi madre», y que a los cuatro años le convirtieron en el músico del pueblo, gracias a lo cual tenía pequeñas recompensas, como «cabras o terneros». La sesión también sirvió para hablar de temas en los que el embajador de la FAO desde 2001 está comprometido. Charló de política, solidaridad y de su continente, que considera «como parte viva de este mundo».