Luz verde al proyecto de la plaza Porticada, presentado por primera vez en 1948 «La monumentalidad del templo no debe sufrir más mermas», justifican los técnicos
23 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El gobierno municipal ha aprobado un plan especial de protección para el entorno de la iglesia de San Francisco, que modificará por completo la fisonomía de la zona: como primera medida para proteger el templo, el Ayuntamiento ha eliminado un bloque de pisos en forma de ele previsto junto a la iglesia. «En lo referente a la iglesia y sin entrar aquí ni en la necesidad ni en la bondad del traslado, el hecho cierto es que la monumentalidad del edificio no debe sufrir más mermas, cercándolo con otros bloques», justifica el gobierno local, que recuerda que el traslado del templo en 1963 desde la Ciudad Vieja al Paseo de los Puentes cambió su entorno natural de edificios medievales por los impersonales bloques de pisos modernos. Pero lo realmente importante de este nuevo plan es que incluye el diseño definitivo para una de las dos partes de la Plaza Porticada, 57 años después de que este proyecto fuese planteado por primera vez. Ese plan incluye un tratamiento especial de la estética de la Plaza Porticada, de forma que no se produzcan saltos ni medianeras con las edificaciones existentes y que la fachada que se abre al espacio de la iglesia presente un aspecto acorde con ella. El planeamiento aprobado por el Ayuntamiento advierte además de los únicos materiales que valdrán para las fachadas en la plaza serán piedra, acero y cristal. Escalinata El diseño definitivo para la zona queda así perfilado, a falta de que la Xunta se decida a construir la escalinata de piedra proyectada para la entrada del templo, un proyecto que el gobierno autonómico lleva aplazando desde hace varios años pensado para solucionar uno de los problemas creados con el traslado de la iglesia, el diferente desnivel del terreno entre su ubicación original y la actual dejó su entrada principal a tres metros del suelo. Ese no fue el único cambio: el eje cambió a norte-sur (en vez de este-oeste), la planta y el campanario son diferentes al original, así como el pavimento. Construida en el siglo XIII, la iglesia albergó las cortes generales de Carlos I previas a su coronación como emperador. En 1591 los coruñeses la quemaron para impedir que Drake la utilizara para refugiar su artillería, y el templo volvió a ser destruido en el siglo XVII por la explosión del polvorín de San Carlos. En el siglo XX, los militares se ofrecieron a restaurar el edificio, pero los franciscanos se negaron y desmontaron el templo piedra a piedra.