La pena impuesta es de 6 meses de cárcel, multa de 150 euros y el pago de las lesiones Agredió al agente porque tardaba mucho en hacerle la prueba a la conductora de su coche
17 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El que espera, desespera. Le pasó a Sonia R.C., una coruñesa «atascada» en un control preventivo de alcoholemia que la Guardia Civil había montado en el punto kilométrico 3,7 de la carretera N-550 de A Coruña. Eran las ocho y media de la mañana del 27 de junio del 2004. La mujer, harta de esperar a que los agentes le hicieran la prueba a la conductora del coche en el que iba como pasajera, se bajó y empezó a llamar «tontos» y «cabrones» a los guardias, además de decirles que tenían «los huevos cuadrados». Vista su actitud, los agentes que realizaban el control le pidieron que cesase en su conducta, algo que no lograron. Sonia R.C. continuó insultándoles, por lo que acabaron pidiéndole el carné de indentidad. La mujer se negó a enseñarlo y dio media vuelta diciéndoles que se marchaba de allí. Fue entonces cuando uno de los agentes la sujetó del brazo para evitar que se fuese, a lo que ella reaccionó de forma violenta. Le dio un puñetazo en el hombro y varias patadas en una pierna. Al compañero del guardia agredido no le quedó más remedio que intervenir y ponerle los grilletes a Sonia R.C. A raíz de la agresión, el agente golpeado sufrió contusiones que necesitaron de una primera asistencia médica y que tardaron en curar una semana. El arrebato de exasperación, que, según los jueces, le hicieron perder la compostura, le ha costado una pena de seis meses de prisión por un delito consumado de resistencia a agentes de la autoridad y el pago de una multa de 150 euros por la falta de lesiones. Además, deberá indemnizar al guardia civil en 140 euros por los daños causados. La condena impuesta en primera instancia fue confirmada por la Audiencia. Resistencia al 092 Por otra parte, Francisco R.C. ha sido condenado a un año de cárcel y una multa de 20 euros por insultar e intentar agredir a una agente municipal que le dijo que abandonase la entrada de un comercio de la avenida de Finisterre, donde estaba durmiendo. El procesado la llamó «inútil», «imbécil», le dijo que lo suyo era controlar el tráfico y trató de darle un puñetazo, que evitó otro policía. Cuando era introducido en el coche, Francisco R.C. dio una patada a la puerta, que impactó en otro vehículo y le causó desperfectos por importe de 108 euros.